"El euro se estableció bajo una serie de condiciones impuestas primordialmente por el capital financiero alemán (básicamente la banca) y también, por cierto, por el establishment empresarial industrial de aquel país, orientado principalmente a la exportación. Tales condiciones consistían en mantener el dominio monetario e industrial del Estado alemán en el centro del espacio monetario que pasó a llamarse la Eurozona. Y lo han conseguido exitosamente. Y si no se lo cree el lector, que mire los datos.
Hoy los bonos del Estado alemán son los más seguros de Europa, lo cual determina un flujo de capitales de la periferia, los países GIPSI (Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia) al centro, Alemania. Esto responde a un diseño y sus resultados eran fáciles de prever, como algunos de nosotros –muy pocos- lo predijimos. Los famosos desequilibrios dentro de Europa, que han sido la base para predecir (como ha hecho erróneamente Paul Krugman) la desaparición del euro, han beneficiado enormemente al establishment monetario-industrial alemán. (...)
Cuando las economías GIPSI crecían espectacularmente, lo hacían primordialmente con capital alemán prestado, el cual consiguió pingües beneficios. Y en momentos de recesión en los países GIPSI, el flujo de capitales va al revés, de la periferia al centro.
El sistema trabaja a la perfección para el establishment financiero e industrial alemán, contando para su desarrollo con instrumentos dominados por el capital financiero alemán, tales como el Banco Central Europeo, que impone un castigo a los países GIPSI en caso de que no devuelvan el dinero a la banca alemana, que era la que se lo prestó. Éste es el objetivo de la creación de un falso problema –el de la deuda pública- que contribuye a este flujo de capitales hacia el centro. Es un diseño perfecto.
Es más, cuando la banca y la industria exportadora alemana consiguieron la disciplina y control salarial del mundo laboral alemán (lo cual consiguió el canciller Schröder con sus “reformas 2010” que debilitaron al mundo del trabajo en su país) estaban en una situación competitiva inmejorable, pues a los países periféricos no se les permitía utilizar el cambio de moneda para reducir el coste de sus exportaciones.
El euro fue una bendición para la industria alemana, pues tenía a sus competidores aferrados a la moneda que no podían devaluar para poder competir con ellos. El euro significó así el estancamiento de la industria en los países GIPSI, pues la única manera de competir era bajando los salarios (podría, por cierto, haber bajado los beneficios, pero esto ni siquiera se consideró) para conseguir la devaluación doméstica, pero debido a los salarios alemanes proporcionalmente bajos (en relación a su productividad), era prácticamente imposible alcanzar el nivel de productividad alemán.
El euro fue una bendición para la industria alemana, pues tenía a sus competidores aferrados a la moneda que no podían devaluar para poder competir con ellos. El euro significó así el estancamiento de la industria en los países GIPSI, pues la única manera de competir era bajando los salarios (podría, por cierto, haber bajado los beneficios, pero esto ni siquiera se consideró) para conseguir la devaluación doméstica, pero debido a los salarios alemanes proporcionalmente bajos (en relación a su productividad), era prácticamente imposible alcanzar el nivel de productividad alemán.
El resultado de esta situación es perfecto para la burguesía (término que ha desaparecido incluso de la terminología actual) financiera e industrial alemana para la cual el euro ha sido lo mejor que le podía haber ocurrido. Y si le va bien a tal clase social, el euro no desaparecerá.
Es más, cuenta con la colaboración de las burguesías nacionales que utilizan la crisis actual, incluyendo la falsa crisis del euro, para conseguir lo que siempre han deseado: eliminar los sindicatos y el Estado del Bienestar. Y lo están también consiguiendo. (Ver mi artículo “La transformación de la Europa Social a la Europa Neoliberal”. Sistema Digital. 01.06.12).
Hablar de que el euro desaparecerá es no entender el contexto político que determinó la creación de tal moneda. La salud del euro se ve en su valor comparado con otras monedas. Continúa estando por encima del dólar, y lo estará por mucho tiempo. Y ello como consecuencia de que el capital financiero europeo es más fuerte en la Unión Europea que en EEUU, y su influencia política es mucho mayor que en aquel continente.
Otra aseveración que se está reproduciendo en los medios es que Grecia saldrá del euro. En realidad, aunque Grecia lo deseara, el establishment alemán y la troika no se lo permitirán. " (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 8 de junio de 2012, en www.vnavarro.org, 08/06/2012)
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