Afirmaciones ambas a las que llega cualquiera que se tome la molestia de sumar y restar. Resulta grotesco que, en los días posteriores, Gobierno y tertulianos televisivos de uno u otro bando, donde la mayoría no tienen la menor idea sobre lo que habla, centraran sus debates en si era un rescate, una línea de crédito o la abuela de Caperucita cuando lo único relevante es que se trata de un dinero que los españoles tendremos que devolver con sus correspondientes intereses –no los bancos, como mendazmente afirma Rajoy- y que la cifra es claramente insuficiente, los pisos van a bajar un 35%, eso no está contemplado, y la subida brutal de la mora tampoco. Para Barclays el agujero real es de 210.000 millones, de los que 38.000 son de Santander y BBVA.
Y lo que ya es letal, el dinero esta saliendo de España aceleradamente. Los extranjeros, los ricos o los moderadamente acomodados están sacando su dinero tan rápido como pueden, prefieren tener sus euros en Frankfurt, Londres o Zurich, y cuanto más dinero sale más insostenible es la situación. Es ridículo hablar de una deuda de 775.000 millones, porque es la “computable”, una mera convención contable de los burócratas de Bruselas.
¡Fíjense lo que le han importado a los mercados y a las agencias de “rating” la diferencia entre computable y no, entre rescate y línea de crédito! Ni siquiera el hecho, en este caso significativo, de la prelación a la hora de cobrar ha tenido importancia. La clave para el mercado es la deuda real, la de verdad, la que tienen que devolver esta y las generaciones futuras, que es lo que el BdE denomina “pasivos en circulación”, y que supera ya de largo el billón de euros, una cantidad que España no puede devolver.
Y los más de 40.000 millones en concepto de intereses en los próximos doce meses que tampoco podremos pagar aún liquidando los servicios básicos, que los liquidarán. (...)
¡Fíjense lo que le han importado a los mercados y a las agencias de “rating” la diferencia entre computable y no, entre rescate y línea de crédito! Ni siquiera el hecho, en este caso significativo, de la prelación a la hora de cobrar ha tenido importancia. La clave para el mercado es la deuda real, la de verdad, la que tienen que devolver esta y las generaciones futuras, que es lo que el BdE denomina “pasivos en circulación”, y que supera ya de largo el billón de euros, una cantidad que España no puede devolver.
Y los más de 40.000 millones en concepto de intereses en los próximos doce meses que tampoco podremos pagar aún liquidando los servicios básicos, que los liquidarán. (...)
Sumamos y tenemos 1,17 billones de euros. Ahora añadan el rescate y estamos en 1,27 billones, que si nos creyéramos la cifra que el Gobierno utiliza para el PIB, 1,073 billones, falsa de toda falsedad, la deuda pública total sería del 118 % del PIB. Una cifra inasumible en principal y en intereses, lo que en opinión del WSJ hace inevitable la intervención. (...)
Y lo que es peor, Rajoy está decidido a salvar a los bancos insalvables, lo que equivale a tirar el dinero al fregadero. Espero que Bruselas impida tal locura. (...)
Decía la pasada semana que uno de los tres factores esenciales que hacía el rescate bancario completamente insuficiente era el hecho de que estaban financiando la deuda del Estado para evitar su quiebra y que este, a su vez, tenía que endeudarse para financiar a los bancos y evitar la suya.
Todo un dislate tan clamoroso que resulta inaudito que no hayan exigido lo obvio: el rescate de ambos, de España y de la banca. Algo que los principales bancos de inversión estiman de momento en 350.000 millones y subiendo. Un día después, el martes, el premio Nobel Joseph Stiglitz y Moody´s afirmaban exactamente lo mismo. El tema es tan disparatado que sólo el apego enfermizo al poder de Rajoy –“yo soy el Presidente”, recuerda cada poco– explica que se haya resistido a los dos, porque ningún Gobierno sobrevive a un rescate.
Y como dirían en Bloomberg asombrados “y Mr. Rajoy en medio de la crisis haciendo juegos de palabras y yéndose a ver un partido de fútbol”. Lo que la agencia ni siquiera imagina es que para una mayoría de españoles es más importante el fútbol que el futuro de sus hijos. (...)
Todo un dislate tan clamoroso que resulta inaudito que no hayan exigido lo obvio: el rescate de ambos, de España y de la banca. Algo que los principales bancos de inversión estiman de momento en 350.000 millones y subiendo. Un día después, el martes, el premio Nobel Joseph Stiglitz y Moody´s afirmaban exactamente lo mismo. El tema es tan disparatado que sólo el apego enfermizo al poder de Rajoy –“yo soy el Presidente”, recuerda cada poco– explica que se haya resistido a los dos, porque ningún Gobierno sobrevive a un rescate.
Y como dirían en Bloomberg asombrados “y Mr. Rajoy en medio de la crisis haciendo juegos de palabras y yéndose a ver un partido de fútbol”. Lo que la agencia ni siquiera imagina es que para una mayoría de españoles es más importante el fútbol que el futuro de sus hijos. (...)
Decir, cómo hacen hoy estos insensatos y sus palmeros, que “remediar esto ya no depende de nosotros” cuando mantienen intacto un despilfarro autonómico y local de 120.000 millones de euros, cuando las medidas tomadas van todas contra el consumo y de la economía productiva, cuando la gestión de la crisis de Bankia ha sido un monumento a la incompetencia y al disparate, es un insulto inaceptable a los españoles y al resto de Europa, y lo mejor que nos puede ocurrir es que sustituyan a este Gobierno de incapaces y mentirosos por tecnócratascomo en Italia hoy o España en los 60.
La solución no es el BCE, la solución no es más dinero sin control, la solución es acabar con un modelo de Estado corrupto hasta la médula que ni España ni nadie pueden seguir manteniendo." (Cotizalia)
La solución no es el BCE, la solución no es más dinero sin control, la solución es acabar con un modelo de Estado corrupto hasta la médula que ni España ni nadie pueden seguir manteniendo." (Cotizalia)
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