"El descalabro de la banca española es la vergüenza de un Estado. Por
haber construido un mito. Por la complicidad público-privada en lo que
constituye un delito. Por los lucros en el pasado de unos y la
desproporción de los perjuicios futuros sufridos por otros. Por la
negación. Por el contagio. Por la mentira. Todo el mundo miente a los
mismos: a los contrib…, perdón, al pueblo.
Hoy tenemos derecho a hablar de lo que pasa en las casas de los
demás. Porque las casas de los demás están hipotecadas y vamos a pagarlo
nosotros como siervos. Nosotros, los “europeos”. ¿Qué diferencia hay
entre que Grecia haya mentido en las cuentas públicas y que los bancos
españoles hayan mentido en los balances? (...)
En España, el mal nace de una relación incestuosa entre las cajas de
ahorro y los poderes políticos regionales. A esto hay que añadirle la
burbuja inmobiliaria en la que participaron y de la que se lucraron
todos: los bancos por el crédito, las constructoras por el negocio, las
inmobiliarias porque les daba qué hacer, el Estado por los impuestos,
los partidos ya se sabe cómo, el Gobierno por el crecimiento del PIB.
Desde hacía al menos dos años, la burbuja inmobiliaria y sus efectos
eran visibles. Pero España, mientras, lo hizo todo mal, con el Gobierno
anterior, el de Zapatero, que le daba largas al problema, y con el
nuevo, el de Rajoy, que pierde el control de su solución. Lo que se
podría haber contenido en las cajas puede ahora contagiar a los mayores
bancos (Santander, BBVA y La Caixa no dependen de esos cien mil millones
[previstos por el plan de ayuda]). Peor: puede contagiar a la deuda del
Estado. (...)
“Paren el juego de las culpas”, dijo Bob Diamond, presidente de
Barclays, hace año y medio. Es pronto. Cuando decimos que la banca
capturó la política es de esto de lo que hablamos. De repúblicas de
deudores y monarquías de acreedores. De financieros que lo saben todo
que embaucan a políticos que no saben nada.
Y de que unos y otros tienen
el descaro supino de acusar de sus errores de analfabetismo financiero a
quienes tienen que pagarlos. Sí, los que se cargan los presupuestos
futuros, tapados con la austeridad y que destapan quiebras y desempleo,
son los que tachan al pueblo de ignorante en finanzas. Qué bonito.
La crisis es bancaria. Ha hecho metástasis, en una crisis de la deuda
pública. Y ambas las soportan los “europeos”. Nosotros la soportamos.
Solo en una democracia deficiente mentir a las instituciones europeas,
como hizo Grecia, es peor que mentir al pueblo, como en España. Se
ayudará a la banca. Y nosotros, ¿qué les decimos? Nada. Ya dijimos todo
lo demás. Ya escribimos todo lo que había que escribir. Queda sufrir.
¿Cómo se sale del abismo?" (Presseurop, 12 junio 2012,Jornal de Negócios
Lisboa)
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