"La deuda externa ha sido un instrumento de control y dominación de las
elites políticas y económicas del Norte respecto al Sur, y un potente
mecanismo de transferencia de recursos financieros en sentido inverso.
Ahora, la misma lógica centro-periferia de sometimiento vuelve a darse
aunque, en este caso, en el seno de Europa y se repite el mantra de que
es necesario pagar la deuda y de que para hacerlo es imprescindible
aplicar dichas medidas de ajuste.
Pero el repudio de la deuda ha sido
una constante a lo largo de la historia. La doctrina de la deuda odiosa,
que en derecho internacional se utiliza para repudiar una deuda tomada
por un gobierno y utilizada en contra de su pueblo, se ha esgrimido y
aplicado para no pagar deudas contraídas a lo largo de los siglos XIX,
XX y XXI.
Desde hace años, organizaciones sociales en los países del Sur impulsan
campañas para denunciar la ilegitimidad de la deuda y en consecuencia su
no pago. Y las auditorías han sido uno de los principales instrumentos
utilizados con este fin.
La experiencia más relevante fue la llevada a
cabo en Ecuador donde, en 2007, se puso en marcha la Comisión de
Auditoría Integral de la Deuda Pública Interna y Externa, formada por
representantes de la administración y de organizaciones sociales
ecuatorianas y de otros países, y que culminó, en el 2008, rechazando
pagar parte de la deuda al declararla ilegítima.
El proceso de
auditoría posibilita investigar porqué las deudas fueron contraídas,
para qué sirvieron, a quiénes beneficiaron y sacar a la luz las
irregularidades presentes en su contratación, revelar la complicidad de
sus acreedores y obtener los fundamentos legales para su repudio.
Se
trata de un instrumento profundamente pedagógico que permite discutir
sobre el funcionamiento del Estado, de la economía de mercado, de las
relaciones institucionales e inyectar un rayo de luz en los oscuros
pasillos de las bambalinas del poder(...)
Con el objetivo de promover un debate público y la participación popular
en la toma de decisiones sobre la deuda y romper con el discurso
hegemónico de la “inevitabilidad” de su pago, los procesos de auditoría
se han convertido en una de sus principales herramientas.
Su celebración
debería permitir, junto a una gran movilización social, anular la parte
ilegítima de la deuda y reducir significativamente el resto. En países
como Grecia, Portugal, Francia, Bélgica, Irlanda, Italia y el Estado
español están en marcha campañas ciudadanas para auditarla.
De
este modo, frente al discurso hegemónico de “salvar a los bancos”,
“rescatar a las finanzas”, “pagar la deuda”, empieza emerger otro
discurso: el de “salvar a las familias”, “rescatar a los pobres”, “no
pagar la deuda”.
¿Cuál es el sentido de inyectar masivamente dinero
público a entidades financieras como Bankia sino mantener los
privilegios de unos pocos a costa de los derechos y las necesidades de
la gran mayoría?. Como bien señala Occupy Wall Street, se sacrifica al
99% para salvar al 1%." (Rebelión, 15/06/2012, Ester Vivas,El Huffington Post)
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