"Grecia ya es un caso perdido y, por lo tanto, la batalla para salvar al euro se juega en España e Italia. Hoy se lleva a cabo la nueva “madre de todas las cumbres”. (...)
La expectación esta vez es enorme y da la sensación de que, si
no sale un espectacular conejo de la chistera de la reunión, la presión
de los mercados sobre los intereses españoles e italianos puede ser
enorme. Tan enorme que lleven al rescate e intervención, no del sistema bancario, sino de los estados. (...)
El primero es el tema de los eurobonos.
Cada ves son más los que piden que se “mutualice la deuda” de los
países europeos (es decir, que todos los países de la eurozona se hagan
responsables de pagar las deudas de todos con lo que países solventes y
serios como Alemania acabarían garantizando la deuda de países de
pandereta al borde de la insolvencia como España e Italia).
Eso bajaría
los costes de financiación para España e Italia y lo subiría para
Alemania. Es más, los contribuyentes alemanes correrían el riesgo de
tener que pagar no ya unos intereses superiores de SU deuda sino la
deuda de los Españoles. Lógicamente Alemania solamente está dispuesta a
aceptar una cosa así si se garantiza, de alguna manera, la disciplina fiscal de la periferia. (...)
Si Alemania sigue oponiéndose a la idea de emitir
eurobonos, las primas de riesgo para Italia y España pueden acabar
siendo insosteniblemente altas y pueden acabar con la quiebra y la
disolución del euro. Para reducir los intereses, Mario Monti ha
propuesto que los fondos de rescate y el BCE compren deuda España e
Italia.
En las últimas horas se está barajando la idea de “subsidiar los intereses de España e Italia” con los fondos europeos (una
idea lanzada por el profesor Ivo Arnold, de la Rotterdam School of
Economics). Es decir, en lugar de que los fondos de rescate compren
deuda de la periferia, que paguen una parte de los intereses.
De este
modo, el tipo de interés efectivo de los países de la periferia se
reduciría. Las ventajas de esta propuesta es que costaría poco dinero
(unos 2.000 millones de euros al año) y que no iría ni contra la
constitución Alemana ni contra la cláusula de no rescate del tratado de
la UE). (...)
El segundo tema de debate será la unión bancaria.
Se hablará de un regulador europeo único (en lugar de uno independiente
en cada país, que en estos momentos es el banco central), un supervisor
único, un único fondo de garantía de depósitos y un único fondo de
rescate. Todo financiado con un impuesto sobre la banca. (...)
El tercer gran tema de debate será el nuevo plan de crecimiento
que acordaron los cuatro fantásticos en la mini-reunión de Roma:
aumentar el gasto público (parece que en 130.000 millones de euros) para
generar demanda y crecimiento en la periferia. (...)
El gasto realmente productivo no se puede decidir en pocos días. (...)
Resumiendo, aunque Europa tiene muchos deberes por
hacer, no creo que en la cumbre de hoy y mañana se resuelva nada de
provecho: las soluciones mágicas que son, a la vez, políticamente
factibles (es decir, aceptables en Alemania), económicamente efectivas e
implementables a corto plazo, parece que no existen. Y mucho me temo
que, una vez más, asistiremos a una nueva “madre de todas las cumbres” convertida en un sonoro fracaso." (Xavier Salas i Martín, 27/06/2012)
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