"Los hechos, repetidos desde hace años, han quedado acreditados por el
informe de la FSA, la autoridad financiera británica, que ha sancionado
como responsable al banco Barclays con una multa que se eleva a 454
millones de dólares, sumada con otras sanciones de la agencia para el
mercado de futuros (la CFTC) y el Departamento de Justicia de los EEUU. (...)
Según el citado informe hecho publico por la FSA el pasado 27 de
junio, los mercados financieros afectados por la manipulación son los
contratos de derivados (apuestas cuya cuantía de referencia ascendería
350 billones de dólares) y el 90 por ciento de los préstamos
hipotecarios y comerciales estadounidenses que se vinculan al Libor
referido al dólar.
La información oficial difundida reproduce una serie de correos
electrónicos cruzados entre operadores de Barclays y otros colegas a
partir de 2006 sobre los datos falseados que iban a aportar para el
cálculo del Libor y del Euríbor, acomodándolos para que respondieran al
interés del Banco británico.
Esos mensajes intercambiados entre lostraders incluían
promesas de recompensas con botellas de champán por juguetear con las
cifras como si estuvieran jugando con la playstation.
Desde la ortodoxia muchos se han apresurado a presentar este
escándalo como obra de unos cuantos operadores sinvergüenzas. Y como es
habitual en la práctica de las empresas, el banco ya ha despedido a
empleados junior autores de algunos correos incriminatorios. Pero ha
quedado cuestionada la organización de este mercado de los préstamos
entre bancos que ha hecho posible esa estafa generalizada.
En el caso del Libor, como destaca la experta del Financial Times,
Gillian Tett, la fijación de ese precio es muy oscura puesto que no se
basa en el registro de las transacciones realizadas sino en la
información aportada sobre los tipos pagados por un panel, una reducida
peña de poderosos banqueros, que también controla la Asociación
británica de banca, responsable de ese mercado. Y desde luego, los
propietarios de los bancos, los accionistas, tenían pocas posibilidades
de controlar las actividades de los gestores financieros.
El caso es que tras el lenguaje técnico, los reguladores británicos y
estadounidenses revelan las falsedades y abusos practicados en
beneficio personal de esos gestores y de sus entidades. Además de
Barclays, más de 20 bancos del mundo están implicados en los procesos de
determinación de los tipos de interés de referencia, entre ellos los
grandes bancos de nombres muy conocidos como Citigroup, Royal Bank of
Scotland, Deutsche Bank, Credit Suisse y USB. Y las complejas
investigaciones en tres continentes, que llevaban años, no se han
cerrado todavía por las autoridades británicas, estadounidenses, suizas y
japonesas.
La prensa anglosajona especializada señala que no se trata de unos hechos aislados sino que manifiestan un “problema sistémico”
que conmociona a una amplia franja del sector financiero, porque una
vez más hace tambalearse la confianza pública en el mecanismo clave de
los tipos de interés que se utilizan para valorar contratos que suponen
billones de dólares.
Esta manipulación del mercado en gran escala lleva a
la dirección del citado periódico financiero a afirmar que “es difícil pensar en algo más condenable y más corrosivo para la reputación del capitalismo”. (Attac Madrid, 04/07/2012, Juan Hernández Vigueras)
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