"¿Qué ha cambiado desde su aplicación? (de la reforma laboral)
Las empresas han encontrado el terreno fértil para despedir a más
trabajadores (ajustes de plantilla, si utilizo la acepción políticamente
correcta), para reducir los salarios (digamos, continuando con las
falacias del lenguaje, moderar los costes laborales), cambiar, a favor
de sus intereses, los convenios colectivos, o desentenderse de las
clausulas que no les convienen.
Y ahí no ha quedado la cosa. En un
contexto de creciente intimidación –lógico, pues los trabajadores que
tienen la suerte de conservar su empleo sienten sobre sus cabezas la
“espada de Damocles” de ser los siguientes en la lista de despedidos-,
las empresas han encontrado un filón para mejorar su productividad, al
menos corto plazo, y hacer caja: prolongando la jornada de trabajo e
intensificando los ritmos (¡¡qué despiste!!, volvamos al redil
lingüístico: mejorar la eficiencia y mitigar el absentismo).
Y aquí
está, precisamente, uno de los logros más importante de la reforma
laboral: reducir los costes (laborales, por supuesto) y aumentar los
beneficios, y de esta forma mejorar la competitividad. ¿Y el empleo?:
continuamos deslizándonos por la pendiente, cada vez más inclinada." (Econonuestra, 11/07/2012)
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