"“Estas elecciones eran cruciales para la supervivencia del
capitalismo global”, opina Statis Gourgouris, profesor de literatura
clásica en la Universidad de Columbia, en Nueva York. “Las elecciones demostraron que la mayoría del pueblo griego rechaza aceptar el desmantelamiento de su infraestructura social y económica.
El pueblo se niega a consentir el empobrecimiento de amplias capas de
la sociedad, la aniquilación del futuro de la próxima generación, y la
difamación de toda una forma de vida. Aún más importante es que la
sociedad griega ha demostrado que no acepta ser utilizada como un
experimento de economía neoliberal”.
El profesor Gourgouris dice que ya nada le sorprende, mucho menos el
cinismo del poder financiero global y de los medios de masas a su
servicio. “En muchos aspectos, es la historia de siempre. No es la
primera vez en la historia que el destino de sociedades enteras está en
manos de banqueros.
Pero nos vendría bien recordar que, llevadas al
extremo, las sociedades tienden a deshacerse con enorme violencia. Dado
que, como ideal político, la UE fue creada para evitar tal
desintegración, sorprende ver a sus líderes políticos y económicos
llevar a cabo un programa tan catastrófico contra toda prudencia. Grecia
es un país pequeño. También es una economía pequeña.
Por eso ha sido
seleccionado como laboratorio para un experimento sobre neoliberalismo
extremo. Pero la gente de toda Europa debe darse cuenta de que la
resistencia griega a convertirse en tal experimento tiene importantes
consecuencias, ya que concierne al futuro de todos.
Si Grecia cae y se
ve sometida a las demandas del capital global, habrá emergido en las
filas de la Unión Europea un precedente que desmantela la soberanía de la unión como proyecto político. Ya sea porque se rinda completamente o porque sea expulsada, sacrificas a Grecia es un suicidio para la UE”. (...)
Grecia está siendo transformada en un clásico país tercermundista. En marzo el paro entre los jóvenes alcanzó el cincuenta por ciento.
El Estado del bienestar se está desvaneciendo a un ritmo
impresionante. En los últimos meses, las instituciones monetarias
europeas han obligado a los políticos griegos a recortar las pensiones una media de 200 euros.
El salario mínimo mensual cayó de 800 a 568 euros. Unos 15.000
funcionarios públicos perderán su empleo este año. Se está reduciendo
el Estado en todos los niveles posibles, y la sanidad y la educación se están llevando la peor parte.
Hace unos días, el director de un centro psiquiátrico de la isla de
Leros envió una carta al ministro de sanidad. En ella resumía lo que
venía ocurriendo en tantos otros hospitales griegos. “Le notificamos que ya no podemos alimentar a nuestros pacientes”,
escribía el director, Yannis Antartis: “Muchos ahora tienen que pasar
hambre. Ya no recibimos entregas de comida, ya que no podemos pagarlas
al estar fuertemente endeudados”. (...)
La crisis griega es de hecho la crisis de toda Europa, y como tal
requiere una solución paneuropea. El éxito sólo es posible si esa
solución es pensada para ayudar al pueblo, no a los peces gordos.
Lapavitsas es el primero en estar de acuerdo con que muchos griegos han
estado evadiendo impuestos.
Pero esos eran sobre todo aquellos que
usurparon los puestos estatales importantes y llevaron al país al borde
de la servidumbre tercermundista. “No hay ninguna duda de que Grecia
necesita un cambio radical”, señala Lapavistas, “pero es poco probable
que sean las capas dominantes de la sociedad las que lleven a cabo esa
reforma necesaria.
Son precisamente esas personas las que no pagan
impuestos, las que presiden extensas redes de influencias y que por
tanto están desesperadas por mantenerse en la unión monetaria. La
auténtica reforma en Grecia debe ser liderada por los trabajadores, la
mayoría de los cuales paga sus impuestos religiosamente”. (...)
Añade que la bancarrota de Grecia era una certeza desde el comienzo de
la crisis, aunque el país estaba mejor equipado para hacerle frente
hace dos años. “Los políticos griegos deben trazar un plan alternativo.
Con medidas de preparación y movilización popular, el shock de la
bancarrota y la salida podría ser menor.
Sería necesaria una
intervención pública a todos los niveles, incluyendo la nacionalización
de la banca, el control de capitales, medidas administrativas para
asegurar el suministro de petróleo, medicina y alimentos, y la
protección de las pequeñas y medianas empresas. Grecia puede sacar
provecho del conocimiento acumulado a raíz de otras situaciones
extraordinarias parecidas, como la de Argentina tras el 2001”. (Periodismo humano, 03/07/2012)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
8.7.12
Grecia está siendo transformada en un clásico país tercermundista... el director de un centro psiquiátrico de la isla de Leros envió una carta al ministro de sanidad: “Le notificamos que ya no podemos alimentar a nuestros pacientes”
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