"El gobierno español solicitó el 26 de junio de 2012 el rescate de
nuestro sistema bancario, cumpliéndose una de mis previsiones para 2012,
la intervención formal de nuestra economía. Parece que finalmente se
instrumentará el rescate bancario español en dos fases, aunque la
resolución del Eurogrupo del 9 de julio retrasará aún más el mecanismo.
En la primera fase del rescate el Mecanismo Europeo de Estabilidad,
que entraría en vigor el 1 de julio de 2012, concedería temporalmente el
préstamo al FROB por un importe máximo de 100.000 millones de euros.
Dicho préstamo computaría como deuda pública e incrementaría el déficit
público.
En una segunda fase, una vez que el BCE asuma la supervisión única de
la banca europea, ese crédito se utilizaría para recapitalizar
directamente a la banca, eliminando el peso que dicho crédito tiene
sobre la deuda y el déficit público.
Si se aplicara el mismo esquema de
préstamos que en el caso del saneamiento bancario irlandés, y asumiendo
unos tipos de interés entre el 3% y el 4%, el déficit público
incrementaría este año entre 2.100 y 4.000 millones de euros, según las
líneas de crédito finalmente concedidas oscilen entre 70.000 y 100.000
millones de euros.
Con los 30.000 millones finalmente concedidos en el
Eurogrupo del 9 de julio, las cifras serán algo más bajas, entre 700 y
1300 millones.
La pregunta es: ¿Qué se hará en general con esos 100.000 millones de euros?
Se supone que se destinarán a comprar activos tóxicos, sacarlos del
balance bancario, y, después, inyectar capital a los bancos. No se
dedicará a conceder préstamos a las entidades necesitadas como hasta
ahora. Aceptando los supuestos del rescate bancario irlandés, es decir,
un descuento promedio en la compra de los activos del 58%, el FROB
reservará alrededor de 70.000 millones a adquirir activos tóxicos
inmobiliarios de los balances bancarios.
Será necesario, por otro lado,
recapitalizar a parte del sistema bancario, destinando alrededor de
30.000 millones de euros a inyectar capital. En este análisis se olvidan
de que la mora está próxima al 15%, y que además del sector
inmobiliario, hay otros préstamos problemáticos concedidos a empresas
como Sacyr, FCC, Prisa, entre otros.
La cuantía de capital necesaria,
supera, según mis cálculos, ascendería a 200.000 millones de euros,
lejos de las previsiones tan dirigidas y obsoletas de las dos empresas
de auditoría que hemos pagado entre todos, cuyas cifras arrojan unos
pírricos 62.000 millones.
Frente a esto, qué modelo de rescate bancario se debería llevar a
cabo. Pues básicamente replicar el rescate a la sueca llevado a cabo en
dicho país en los 90. Este modelo se puede implementar en sociedades muy
“transparentes” y “pulcras”, algo que España no cumple a día de hoy.
Las ideas básicas se pueden resumir en las siguientes.
En primer lugar,
se establecen garantías sobre todos los depósitos. El problema con esto
es que las cifras que se manejen deben ser creíbles y financieramente
sostenibles. En segundo lugar, no todos los bancos deben sobrevivir, es
decir los débiles desaparecerán o se fusionarán, siempre que estas
fusiones sean viables, no llevando a cabo lo realizado por España en
este campo.
Detrás de esta medida está la imperiosa necesidad de
recular, reducir el balance financiero mundial, y el español en
particular, dado el sobredimensionamiento del sistema financiero.
En tercer lugar, implementar un test de stress a la banca “serio” y
fiable, para ver qué bancos podrían sobrevivir. En el escenario que
manejo, se debería contemplar una caída del PIB en los próximos tres
años de al menos el 10% acumulado.
A esto se añadiría una medida
higiénica imprescindible, que consistiría en depurar todos los equipos
de gestión de las entidades intervenidas, así como minimizar el coste
para el gobierno y evitar el llamado “moral hazard”, es decir que las
malas prácticas acaben siendo premiadas, frente a las mejores prácticas.
Desde una óptica de implementación, la idea es crear un banco malo, y
una agencia para recapitalizar los bancos. Su principal misión sería
forzar a los bancos a hacer una quita de todos sus malos préstamos o
créditos, y a su vez el banco emite activos, denominados warrants, que
compraría el gobierno conforme comenzase a recapitalizar estas
entidades.
Para ello, es imprescindible eliminar a los acreedores
privados, transformándose los bonos en capital. Los accionistas y
bonistas empezarían a perder sus inversiones a la misma proporción y
velocidad que el gobierno proveyera fondos a los bancos, vía warrants.
En resumen, los accionistas y bonistas no estarían cubiertos por las
garantías del gobierno, y perderían sus inversiones en el mismo grado
que el gobierno tuviera que apoyar a sus bancos. Este modelo en Suecia
costó apenas un 4% en dinero público, permitió el saneamiento real de la
banca, y repartió realmente las cargas entre acreedores y deudores.
Como se puede apreciar, nada de esto se ha hecho en el caso español,
pues se está cargando todo el peso del rescate sobre deudores y
contribuyentes, lo que sin duda es un triunfo del lobby bancario. El
problema viene ahora, puesto que la economía española ha dejado de ser
autónoma y encara una intervención de facto que se ha traducido, tras la
reunión del Eurogrupo en treinta y dos condiciones para recibir sólo el
préstamo para Bankia.
Estas condiciones son durísimas, y abren dos vías
muy serias en la credibilidad del Gobierno. Una de facto es que el
Banco de España deja de ser el supervisor de las entidades financieras. Y
la segunda, es que los requisitos de capital para la banca, en un
contexto de recesión y salida masiva de capitales, son incumplibles.
En
suma, hemos elegido el peor modelo de restructuración bancaria y nos han
intervenido, tal vez para siempre." (Público, 11/07/2012, Alejandro Inurrieta)
No hay comentarios:
Publicar un comentario