"Un informe de la Tax Justice Network denuncia cómo los bancos
privados favorecen la fuga de capitales a paraísos fiscales. Algunos
países en vías de desarrollo habrían podido pagar toda su deuda externa
con el dinero evadido de sus arcas en 30 años. (...)
Entre 2005 y 2010 la élite económica mundial consiguió evadir al
menos 16,7 billones de euros en paraísos fiscales --25,6 según la
estimación más pesimista--, lo que supera con creces al Producto
Interior Bruto (PIB) de EEUU y Japón juntos.
El informe, difundido por el dominical británico The Observer,
y elaborado por el exdirector económico de la consultora Mckinsey,
James Henry, revela el modo en que al menos esos 16,7 billones han
conseguido escapar de todos los controles fiscales nacionales y han ido a
parar a países como Suiza o las Islas Caimán con la ayuda de los bancos
privados.(...)
Según el documento, los 10 bancos más importantes del mundo -entre
los que se encuentran el UBS, el Crédit Suisse y Goldman Sachs-,
gestionaron sólo en 2010 unos 5 billones de euros, casi tres veces más
que hace cinco años (1,9 billones).
Según las investigaciones de
Henry --que cuenta con datos del Banco Mundial, las Naciones Unidas, el
Fondo Monetario Internacional y los bancos centrales-- uno de los puntos
más devastadores del informe es que en el caso de algunos países en
vías de desarrollo, todo el capital fugado desde los años setenta
serviría para cancelar por completo su deuda externa.
Otro de los puntos llamativos del estudio es el dedicado a los países
productores de petróleo. Según Henry, la élite que controla el negocio
de los hidrocarburos se ha cuidado mucho en los últimos años de hacer
desaparecer su riqueza en cuentas de bancos con sede en paraísos
fiscales en lugar de invertirlos en sus respectivos países.
En Rusia,
por ejemplo, se calcula han volado al menos 640.000 millones de euros desde principios de los años noventa.
Arabia
Saudí y Nigeria serían otros ejemplos de petrodólares desaparecidos.
Según el informe, desde mediados de los setenta han desaparecido 252.000
millones de euros del primero y 251.000 del segundo.
"El problema es
que los fondos de estos países los maneja un pequeño grupo de
individuos muy ricos, mientras que la deuda la pagan los ciudadanos de a
pie a través de sus gobiernos", subraya el informe.
Para la Tax
Justices Network, este tipo de transacciones financieras son un síntoma
de que los estudios sobre desigualdades económicas en determinados
países no son nada fiables. Según sus cálculos, 6,3 billones de esos
capitales evadidos pertenecen a 92.000 personas, lo que significa el
0,001% de la población mundial.
"Estas estimaciones revelan que
la desigualdad es mucho peor de lo que muestran las estadísticas
oficiales, pero los políticos siguen pensando en que pueden ir
transfiriendo por goteo la riqueza a la gente más pobre" explicó al
diario John Christensen.
La situación se vuelve también extremadamente injusta en los países
avanzados que con la crisis económica mundial han optado por reducir el
gasto público y recortar salvajemente la inversión en políticas sociales
para tratar de cuadrar las cuentas.
Segun el estudio, si los
gobiernos consiguieran tasar al 30% el 3% de rentabilidad al año que se
calcula que dan los casi 17 billones evadidos, obtendrían unos ingresos
en torno a los 155.000 millones, mucho más de lo que invierten los
países ricos en ayuda al desarrollo anualmente." (Público, 23/07/2012)
"No hacía falta que el ex economista jefe de la consultora McKinsey, James Henry, elaborase el más exhaustivo informe hasta la fecha sobre los paraísos fiscales para
que nos oliésemos adónde han ido a parar las astronómicas cantidades
que se han ido sustrayendo de las arcas públicas durante los últimos
años, hasta que Montoro ha podido decir aquello de “no hay dinero”… para
los pobres, claro.
Pero esa investigación, encargada por Tax Justice Network
(Red de Justicia Fiscal) nos ha dejado de piedra al descubrir que el
monto total de la defraudación fiscal de las grandes fortunas, y las aún
mayores compañías y entidades financieras, ascendió en cinco años
(2005-2010) a una escalofriante cifra que supera ampliamente la suma de
los PIB de EEUU y de Japón juntos.
Tampoco nos sorprende que Suiza y las Islas Caimán sean las guaridas
preferidas por esos piratas para enterrar su botín, pero una vez más
indigna la absoluta impunidad otorgada por nuestros gobiernos a la gran
banca internacional cuyos abusos nos han precipitado al abismo: los diez
mayores bancos privados del mundo (y no sólo los suizos, como UBS, sino
también los de cabecera del Gobierno Rajoy, como Goldman Sachs, al que
ha confiado el diagnóstico de Bankia) participan tan
activamente en la administración de ese fraude global que sólo en 2010
gestionaron el equivalente a cuatro veces el PIB de España, es decir
casi el triple que cinco años antes cuando aún no había estallado la
crisis económica planetaria.
Vamos, que mientras el mundo entero se sumía en una recesión
acelerada, las sociedades se empobrecían, los trabajadores perdían
prestaciones sociales y derechos laborales, los gobiernos clamaban que
sus ciudadanos habían vivido por encima de sus posibilidades, y en sólo
ocho países occidentales (incluida España) se esquilmaba a los
contribuyentes para entregar 1,2 billones de dinero público a la banca,
esta última estaba multiplicando su negocio por tres.
Claro que después
declaraba pérdidas insostenibles, pero vistos los tejemanejes que van
saliendo a la luz a medida que nos arruinan es más que difícil creerse
sus cuentos… quiero decir, cuentas.
Una vez más, el caso español es diferente… para peor. Es de dominio
público que España bate récords de manejo de dinero negro, puesto que
casi las dos terceras partes de todo el efectivo en manos de los
españoles está en billetes de 500 euros; precisamente los que jamás
vemos circular en la economía real cotidiana de esos mismos ciudadanos.
Ni más ni menos que 111 millones de billetes de 500… que nadie ve nunca.
Bueno, seguro que alguien los ve, pero no creo que sea usted, querido
lector.
Así que el Parlamento Europeo no hace más que lamentarse de que
nuestro Gobierno no facilite datos fiables sobre la economía sumergida y
el fraude fiscal en España. En su informe de julio de 2008,
la Eurocámara estimó que las pérdidas globales (directas e indirectas)
de ingresos fiscales originadas por el fraude fiscal se sitúan en Europa
entre los 200.000 y los 250.000 millones de euros anuales. Pero no pudo
dar datos precisos sobre nuestro país.
Eso sí, los eurodiputados concluyeron que en esa liga España también
es campeona: el dinero en metálico supone el 10% del PIB (el doble del
nivel medio en la UE) y las transacciones que evaden el control del
fisco ascienden a entre el 20% y el 25% del PIB, nuevamente duplicando
la media europea.
Una sencilla ecuación, empleando los datos conocidos
de Producto Interior Bruto y presión fiscal media, permite calcular que
las cantidades no ingresadas por Hacienda cada año suman alrededor de
70.000 millones de euros.
¡Qué casualidad que esa cifra sea casi igual que la cantidad de
dinero que ahora el Gobierno del PP quiere quitar a los contribuyentes
para “sanear” a la banca!" (Público, 23/07/2012)
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