"Hemos vendido la piel del zorro antes de cazarlo. Tras la última
cumbre de la UE, la prensa nacional e internacional dictaminó que
España, junto con Francia e Italia, habían sido los grandes vencedores
de la misma.
En el extremo de los perdedores se situaba a la canciller
alemana, Ángela Merkel. El motivo de tal euforia era la aprobación de la posibilidad de recapitalización directa a la banca sin que el dinero pasase por el Estado.
Hoy, los ánimos están más calmados. Al parecer, recapitalizar directamente a la banca desde el fondo de rescate permanente (MEDE) no será posible
inmediatamente.
El vehículo para la recapitalización directa no estará
listo hasta que se cree primero un mecanismo de supervisión bancaria
para toda la Eurozona, y se cree que este no se constituirá hasta
mediados de 2013.
El jarro de agua fría, como os podéis imaginar, ha sido terrible. La
inyección directa a la banca era un punto crucial, ya que así la ayuda
no pesaría en las cuentas públicas, rompiendo de esta forma el círculo vicioso entre deuda privada y pública.
Ante esta situación, no le quedará más remedio al estado español que actuar como garante de la deuda,
lo que supondrá un duro varapalo para los intereses del país y para el
bolsillo de los contribuyentes, que verán como les toca pagar de sus
bolsillos la pésima gestión bancaria de los últimos años.
Imagino que tanto De Guindos como Rajoy han sido plenamente
conscientes de esta situación desde el principio. ¿Les habéis oído decir
algo al respecto? Nada, mutismo absoluto.
Aquí nadie ha abierto la boca para aclarar los términos del rescate y la incertidumbre generada comienza a destrozar los nervios de los más pacientes. Nos engañan y no reaccionamos." (El blog salmón, 06/07/2012)
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