3.7.12

Para 2013 el efecto acumulado de las medidas de ahorro habrá restado al tesoro de la eurozona 600.000 millones. “Alemania es responsable del desastre pero políticamente no es nada fácil dar un giro de 180 grados”

"Para 2013 el efecto acumulado de las medidas de ahorro habrá restado al tesoro de la eurozona 600.000 millones. Así, sin la compensación que representan las exportaciones y otras aportaciones de crecimiento, el estricto efecto de esas medidas entre 2010 y 2013 representa una caída del 7% del PIB conjunto de la unión monetaria, del que un 2% corresponde al año en curso, calcula el instituto IMK alemán.

 En Grecia, la política de recortes ha destruido una cuarta parte del producto nacional. En España y Portugal el dictado ahorrador ha costado una séptima parte del rendimiento económico. Los países caen uno tras otro en el rescate. Se habla de Italia y Chipre como los siguientes. Este es el puerto de llegada al que ha conducido la receta alemana. Es obvia la necesidad de una marcha atrás. Pero es muy difícil.
 
Difícil porque el vehículo alemán carece de marcha atrás. Para ello Alemania tendría que reconocer una equivocación de por lo menos dos años, lo que equivaldría al suicido político de su canciller, sugiere Peter Bofinger, uno de los cinco sabios, el grupo de economistas independientes que asesora al gobierno alemán.
“Alemania es responsable del desastre pero políticamente no es nada fácil dar un giro de 180 grados”, explica. El público alemán está, como ninguno en Europa, convencido de la leyenda sembrada por su gobierno, según la cual la crisis es una “crisis de deuda” de la que son responsables los mal administrados y mal gobernados países de la periferia europea a los que Alemania debe enseñar a vivir.

 Esa narrativa ha logrado convertir una cuestión sistémica en un problema entre naciones, lo que está cargado de ventajas para el sector financiero y sus valedores políticos porque les retira del banquillo de los acusados para poner en su lugar a Zorba el griego.
“El público alemán debería ser reeducado y eso exigiría mucho coraje y liderazgo político de parte de Merkel”, dice Bofinger. (...)
Así que el fracaso de la austeridad debe ocultarse con otra leyenda bismarckiana, superior pero en la misma clave de Autoridad, Desigualdad, Austeridad. La salida de la crisis es “más Europa” sobre esos principios. Pero Francia no la quiere. 

Nosotros somos europeístas, queremos más solidaridad, siempre que haya garantías, pero para eso es necesaria una unión política que Francia no desea, se dice en Berlín. O sea, que el verdadero problema de la eurocrisis (antes Grecia, luego España) es Francia. (...)
¿Es posible crear nada menos que una “unión política” en pocos meses cuando no hay ni identidad europea, ni proyecto europeo, ni consenso popular, sin destrozar lo poco que queda de democracia en el continente? Intentarlo en condiciones de recesión y con recortes en cada vez más países miembros es temerario, parece una receta segura hacia la desintegración europea.  (...)
Para el gobierno francés la unión política no es una condición necesaria para la solidaridad financiera, basta con ciertas precauciones y coordinaciones básicas. El FMI habla de “un sistema de pasos intermedios, con controles y supervisiones, con reglas claras, pero con la vista puesta en compartir riesgos”. 

Para el gobierno alemán la “unión política” es condición para cualquier mecanismo de solidaridad. Por eso Francia está ahora en el punto de mira de Berlín. (...)
El alineamiento de la prensa alemana con su canciller es casi completo y sin fisuras. Hay una unión sagrada nacional entorno al liderazgo alemán en una cruzada neoliberal de resultados desastrosos. 

El cemento de esa unión es la peregrina idea de que Alemania (30% de la economía de la eurozona que aporta el 27% del Mecanismo Europeo de Estabilidad, menos que la suma de España e Italia) es la única que paga en Europa. Francia es el único país con entidad suficiente como para desmontar esa mitología en las instituciones europeas, y por eso está en la picota. (...)
Pero, ¿qué entiende Berlín por “unión política”? Al principio parecía un acelerón hacia unos imposibles “Estados Unidos de Europa” federales en la línea apuntada por el Profesor Hans-Werner Sinn, pero cuando el miércoles una periodista holandesa le preguntó a Merkel que quería decir exactamente, la canciller redujo el asunto a dos aspectos tan banales como vagos: “una inspección bancaria común, con mayor papel de control para el Banco Central Europeo”, y “más cooperación entre países”. 

La sensación de que no hay concepto, más allá del querer quedar bien ante la mal informada opinión pública alemana y de afirmar una huida hacia adelante ante el naufragio práctico del absurdo “pacto fiscal”, que mete la política económica de los gobiernos dentro de un rígido corsé, es irresistible."             ('Francia en el punto de mira', de Rafael Poch ), La Vanguardia, 23/06/2012)

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