" Buena parte del sistema financiero está quebrado o en peligro,
exceptuando por ahora Caixa Bank, Santander y BBVA. Incluso en estos hay
activos inmobiliarios hoy fuera de mercado. Es necesario un "banco
malo", una entidad gestora de activos devaluados que sólo pueden
reflotarse a largo plazo.
Entidad financiada con fondos externos para no
agravar la situación de los bancos o del FROB cuyos recursos son
insuficientes para enfrentarse a la insolvencia potencial del sistema.
Como todo esto lleva tiempo (ni siquiera existe aún el MEDE , futuro
gestor de los fondos europeos de estabilización) y la situación es
insostenible, se inyectarán 30.000 millones de inmediato en el sistema
bancario para evitar el colapso de las cajas nacionalizadas y el pánico
que podría cundir cuando la gente sepa que el Fondo de Garantías de
Depósitos apenas cuenta ya con recursos para cubrir los depósitos en
caso de quiebra generalizada.
A cambio de este rescate, Europa impone
una política macroeconómica y presupuestaria de extrema austeridad. Y
retira el control del Banco de España al Gobierno, con lo que nuestro
banco central se convierte en el gestor de la supervisión europea de
nuestro sistema financiero. Esa es la consecuencia de la gestión
irresponsable y prepotente de Fernández Ordóñez, que ninguneó en su
momento las airadas objeciones de los competentes inspectores del Banco
de España.
Si se imputa a Rato, con razón, con mucha más razón debería
imputarse a quien le permitió a él y a otros muchos prácticas
presuntamente fraudulentas que eran comentadas entre expertos europeos y
denegadas tozudamente por el exgobernador y sus jefes. (...)
Mentiras, incompetencia, arrogancia y, a veces, estafa han caracterizado
una gestión privada y una supervisión pública que han llevado a la
bancarrota. Nada de crisis estructural del capitalismo (que también la
hay, pero por otras vías), sino falta de transparencia en el sistema
financiero y déficit democrático en la política. Por eso no es
necesariamente negativa la intervención.
Parecen más fiables los
interventores que los intervenidos desde el punto de vista profesional y
de responsabilidad. El problema de una intervención externa en términos
tecnocráticos es que ni conoce ni le interesa la realidad del país,
desequilibra el Estado autonómico y desestabiliza la sociedad. Por eso
la crisis no se contiene, al contrario, ahora empieza en serio.
¿Por
qué los mercados siguen incrementando la prima de riesgo y el interés
de la deuda pública situándolos a niveles insostenibles ¿Por qué la
bolsa sigue cayendo? ¿Por qué el euro se devalúa frente al dólar a pesar
de la debilidad de la economía estadounidense?
Porque los
inversores saben que sin crecimiento no se podrá pagar la deuda pública y
privada española o italiana o de tantos otros países y que, por tanto,
en algún momento habrá que aceptar una quita masiva de la deuda en la
que bancos y gobiernos se destrozarán para saber quién paga.(...)
El escepticismo de los mercados refleja la desconfianza con respecto a
las instituciones políticas, europeas y nacionales, carentes de una
estrategia común, opacas entre ellas y alejadas de sus ciudadanos.
Estamos en un mundo en que nadie confía en nadie, ni los bancos entre
ellos, ni las empresas en los gobiernos, ni los gobiernos entre ellos, y
mucho menos los ciudadanos en sus representantes y los clientes en sus
bancos.
Se ha destruido la confianza, que es la base de un mercado
dinámico y de una democracia estable. Es el sálvese quien pueda. Y por
eso cuando se piden sacrificios suena a manipulación cínica.
¿Cómo viven
los políticos y cómo viven los financieros en este momento mientras se
piden sacrificios al pueblo? ¿En función de que se acepta el sacrificio,
sobre todo cuando cualquier propuesta alternativa se acalla con rodillo
parlamentario y cualquier protesta de disuelve a porrazos?(...)
La supervivencia día a día se va agotando mientras las familias se comen
sus ahorros, los bancos retienen sus créditos y los políticos, casi
todos compinchados, se apropian un poder que se suponía delegado y
cierran puertas a la ciudadanía.
Aún hay algo más. Hay indicios de una gigantesca especulación de enormes masas de capital apostando contra el euro y preparándose a comprar a precio de saldo empresas, bienes raíces, instituciones financieras y hasta países enteros aprovechando la devaluación masiva que supondría la desintegración del euro.
Aún hay algo más. Hay indicios de una gigantesca especulación de enormes masas de capital apostando contra el euro y preparándose a comprar a precio de saldo empresas, bienes raíces, instituciones financieras y hasta países enteros aprovechando la devaluación masiva que supondría la desintegración del euro.
Resistir a esta megaespeculación global sí es una razón concreta
para defender el euro; no los cuentos de terror para hacer tragar a la
gente la destrucción de servicios esenciales en su vida. Esa resistencia
pasa por un saneamiento integral del sistema financiero, incluyendo
nacionalizaciones, liquidaciones y sanciones a los responsables.
Y por una relegitimación del sistema político porque al Gobierno actual se le votó con un programa totalmente distinto. O sea nuevas elecciones. Si no se abren compuertas a la sociedad en una política renovada, hay riesgo de que la crisis financiera se convierta en crisis social de amenazantes perfiles." (La vanguardia, 14/07/2012, Manuel Castells:Intervención)
Y por una relegitimación del sistema político porque al Gobierno actual se le votó con un programa totalmente distinto. O sea nuevas elecciones. Si no se abren compuertas a la sociedad en una política renovada, hay riesgo de que la crisis financiera se convierta en crisis social de amenazantes perfiles." (La vanguardia, 14/07/2012, Manuel Castells:Intervención)
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