31.7.12

Si Rajoy quisiera hacer desaparecer la economía sumergida contaría con unos 38.500 millones para reducir el déficit. Si se acercase a la política fiscal europea para los más ricos, recaudaría otros 2.500 millones. Si recuperase el Impuesto sobre el Patrimonio...

"Por ejemplo, ni Merkel ni Hollande ni Monti ni Obama ni Rajoy ni nadie parecen estimar importante el saneamiento de la economía sancionando y suprimiendo los paraísos fiscales donde bancos y empresas mueven a su antojo el dinero negro que sus clientes quieren ocultar al fisco, facilitando así la evasión fiscal y los delitos económicos (cosa que hacen casi los bancos y las cajas, así como buena parte de las grandes empresas españolas). 

Tampoco quieren enmendar que una gran parte de los beneficiarios de las ayudas agrarias de la UE en España son grandes familias vinculadas con una caduca nobleza aún no extirpada y algunas congregaciones religiosas católicas.

Tampoco quieren corregir las políticas fiscales regresivas que siguen padeciendo precisamente los países más castigados por la crisis (Grecia, Irlanda, Portugal y España), con la consiguiente escasez de ingresos por parte de sus respectivos estados. A modo de ejemplo, mientras España recauda el 32% del PIB, Suecia percibe el 54%, debido básicamente a que sobre todo las rentas superiores pagan aquí muchos menos impuestos. (...)

Si el Gobierno de Rajoy quisiera hacer desaparecer la economía sumergida (aproximadamente, el 23% del PIB: unos 245.000 millones de euros), contaría con unos 38.500 millones de euros anuales más para reducir el déficit. Si tuviese intención de combatir el fraude fiscal (unos 90.000 millones de euros), si se acercase a la política fiscal existente en muchos de los países de la UE para los más ricos recaudaría otros 2.500 millones. 

Si recuperase el Impuesto sobre el Patrimonio, podría ingresar otros 2.100 millones y si recuperase el tramo pagado por las grandes empresas en su Impuesto de Sociedades (35%), obtendría 5.300 millones. Si acabara, en fin, con los privilegios económicos y fiscales de la Iglesia Católica, tendría en sus arcas 11.000 millones más.

Sin embargo, en Madrid y Bruselas se opta por todo lo contrario: recortes en servicios públicos básicos, bajos salarios, reformas laborales a favor exclusivamente del empresariado, disminución del gasto público y desregulación plena de las finanzas en beneficio de los grandes intereses de “los mercados”.

 Todo, pues, sin el pueblo y en detrimento de los derechos y del bienestar del pueblo. Es preciso exigir una comisión que depure las responsabilidades de la crisis en España, en Europa y en el mundo, que lleve a tribunales a sus responsables, que audite públicamente la génesis y el desarrollo de la deuda descomunal generada, que establezca la posible ilegitimidad de no pocos contratos y pactos. (...)

Pero sobre todo, por mucho que se silencie o se mencione solo con la boca pequeña, es imprescindible poner inmediatamente en marcha un ITF, Impuesto sobre las Transacciones Financieras, realizadas en Europa y en el mundo (respaldado ya recientemente por el Parlamento Europeo), capaz de regular y redistribuir la actividad económica en el mundo. 

Aplicando simplemente el 0,3% o el 0,5% a tales transacciones, básicamente de carácter especulativo (4 billones de dólares diarios en los mercados de compraventa de moneda y 700 billones de dólares en los mercados de derivados), España recaudaría cada año 6.300 millones de euros, Europa, 586.000 millones y todo el planeta más de 1,3 billones."          (Attac España, 09/07/2012, Antonio Aramayona)

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