"Los
que luchamos por el derecho a la vivienda, como las PAH-Plataforma
Afectados por la Hipoteca (1) o nuestra Asociación 500x20 (2), hemos
comprobado que la gente que llega a nuestras asambleas pidiendo ayuda
contra el banco o el casero vive al día en cuanto a comida se refiere.
Los problemas del pago de la vivienda están ya asociados a las
dificultades de comprar comida y pagar las facturas del agua, energía,
etc. En muchos hogares la pérdida del trabajo va asociada a la del piso,
a los problemas de pareja, de salud y a la depresión.
Después de años
de crisis, las llamadas clases medias ya han empezado a sufrir esos
azotes que hasta ahora estaban reservados a jóvenes, viejos, inmigrantes
y familias monoparentales. Por eso se pide un Plan de Rescate Ciudadano
(3).
Los servicios sociales de los barrios populares están
recibiendo una avalancha de solicitudes de ayuda para la comida. Cáritas
y los bancos de alimentos están desbordados y carecen de recursos
mientras que Sánchez Gordillo denunciaba que toneladas de comida se
tiraban en los super.
En las colas para recoger bolsas de comida
en los barrios populares ya se juntan la vergüenza de la que fue tendera
de la calle con el ecuatoriano que trabajaba en la construcción. Los
juntan el paro, el alquiler, la hipoteca y la bolsa de comida para
llegar a final de mes.
En el almacén los voluntarios de Cáritas y otras
organizaciones se afanan por dignificar la entrega de las bolsas de
comida. Cada mes van al banco de alimentos (3) a recoger mercancía que
ha sido depositada por aquellas grandes cadenas de distribución de las
que hablábamos antes y por donaciones caritativas del BBVA o el
Santander (4).
Todos los políticos que se precian han pasado por un
banco de alimentos, desde el exalcalde de Barcelona Jordi Hereu hasta el
ministro de Agricultura, representante sempiterno de los intereses
latifundistas, el señor Arias Cañete.
Los bancos de alimentos han sido
declarados "entidades de utilidad pública" por el Ministerio del
Interior (5) por lo que las caritativas donaciones de Mercadona o del
BBVA se pueden desgravar. Es norma habitual que la gente de bien de este
país pague menos impuestos que los sindicalistas maleducados y
currantes pedigüeños." (Salva Torres, Rebelión)
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