"Los ingresos al Estado incrementaron sustancialmente durante el periodo
democrático alcanzando su máximo nivel al final de su último periodo
expansivo. En 2007, los ingresos al Estado per cápita fueron de 9.654
euros.
Ahora bien, a partir de entonces, tales ingresos descendieron, de
manera que en el año 2011, habían bajado a 8.175 euros, siendo tal
cifra el 62% del promedio de la UE-15, que era 13.126 euros. Esta bajada
se ha interpretado como resultado del descenso de la actividad
económica, lo cual, es cierto solo en parte (y una parte relativamente
menor).(...)
En el año 2007 los ingresos al Estado alcanzaron la cifra de 200.676
millones de euros. En el año 2008 tales ingresos bajaron de una manera
muy marcada, recaudándose 173.453 millones de euros, descenso que se ha
atribuido al descenso de la actividad económica, lo cual no es del todo
cierto.
En realidad, aquel año 2008 fue el año de la aplicación de la
Ley 35/2006 que conllevó una bajada generalizada de impuestos, con el
consiguiente descenso de los ingresos al Estado (un 14% en 2008 y un 17%
en 2009). En solo tres años se pasó de ingresar más de 200.000 millones
de euros en 2007 a 144.023 millones en 2009, una reducción del 28%, un
descenso muy considerable.(...)
Según el informe de recaudación tributaria del año 2008 elaborado por el
Servicio de Estudios Tributarios y Estadísticas del Ministerio de
Economía y Hacienda, tal rebaja generalizada de impuestos significó la
pérdida de recaudación en 2008 de nada menos que 19.540 millones, que
era el 72% de la pérdida total de ingresos al Estado.
Solo un 28% (7.683
millones) se debía al impacto de la crisis. Este dato, de una enorme
importancia, apenas ha aparecido en los medios de información, incluidos
los económicos. (...)
Estos datos confirman que los recortes de la carga impositiva, que
beneficiaron más a las rentas del capital que a las rentas del trabajo,
fueron una de las causas mayores de la caída de los ingresos al Estado,
acentuada todavía más, por la caída de la actividad económica.
Retrospectivamente se puede concluir que, tal como unos poco predijimos,
estos recortes de impuestos tuvieron un impacto mucho más negativo que
positivo sobre la eficiencia económica del país. Muchos de los recortes
realizados ahora podrían haberse ahorrado si no se hubieran hecho
aquellos recortes en los momentos de aparente bonanza.
La congelación de
las pensiones, por ejemplo, con la que se intenta un ahorro de 1.500
millones de euros, se podría haber ahorrado si no se hubiera reducido el
impuesto de sucesiones que mermó en 2.552 millones a las arcas del
Estado. El argumento tan promovido por las elites gobernantes en este
periodo de austeridad 2007-2012, de que “no había alternativas”, no
puede sostenerse en base a la evidencia existente.
Sí que las había y
las continúa habiendo, en estos momentos de incluso mayores recortes y
cambios de impuestos que sistemáticamente afectan más negativamente a
las clases populares –tanto en su consumo como en sus rentas- que a las
rentas superiores y a las rentas del capital." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 16 de agosto de 2012, en www.vnavarro.org, 16/08/2012)
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