"Otra de las soluciones que ustedes proponen
es la creación de una banca pública. ¿No sería este un buen momento
para hacerlo aprovechando la inyección de dinero público en Bankia y en
el resto de cajas intervenidas?
V.N:
Es necesario que el tamaño del sector bancario disminuya y sea
sustituido en parte por bancas públicas que garanticen el crédito.
J.T:
En España hubo una magnífica banca pública que funcionó perfectamente.
El problema de las cajas de ahorro no es que hayan sido públicas, sino
que han actuado como entidades privadas. Las cajas tendrían que haber
sido sometidas a principios de actuación de servicio público.
Eso no se
ha hecho porque los grandes bancos están tratando de salir de la quiebra
quedándose con todo el mercado y con el propio patrimonio de las cajas.
¿El Estado va a recuperar el dinero público que se ha puesto en los bancos? ¿Qué garantías hay?
Garantías
no hay. Lo previsible es que no se vaya a recuperar el dinero.
Técnicamente el proceso que se está llevando a cabo no es el más
apropiado. El Banco malo que quieren crear difícilmente va a permitir
que se recupere el dinero. Ha habido experiencias en otros países, por
ejemplo Suecia, donde sí se recuperó y que se podrían haber seguido
aquí. Pero no se ha hecho.
¿El banco malo entonces no va a solucionar nada?
El
banco malo es una oportunidad perdida, no va a funcionar bien porque no
va a ser posible que se capitalice con dinero internacional.
Pero no es
sólo por eso: pimero, la experiencia demuestra que los bancos malos
funcionan cuando se crea banco a banco (el banco malo de un banco);
segundo, no se va quedar con todos los activos; tercero, no se sabe con
qué activos se va a quedar.
Lo primero que habría que haber hecho es una
lectura de cuál es exactamente la bolsa de activos inmobiliarios que
tiene cada banco, uno a uno, y no hacerlo en términos genéricos. Además,
el banco malo tendría que valorar de otra manera los activos
inmobiliarios.
Todo indica que va a valorar favorablemente a la banca
los activos inmobiliarios y luego dar lugar a que el Estado absorba las
pérdidas cuando se acumulen una serie de activos inmobiliarios a los que
no se va a poder dar salida.
Recientemente
varios países europeos han acordado impulsar una tasa que grave las
transacciones financieras, la llamada tasa Tobin ¿Es una solución?
La
tasa Tobin nunca se ha planteado como una solución. Es un instrumento
que puede meter un palo en las ruedas de la especulación y proporcionar
ingresos muy importantes a los Estados. Pero eso no es una solución, es
un paliativo.
Aún no sabemos cómo se va a aplicar, qué alcance va a
tener, cuál va a ser su forma de operar. Por tanto, cabe pensar que a lo
mejor esto ha sido la típica cortina de humo para que los Gobiernos
digan "estamos tomando medidas muy progresistas para ver si sacamos las
cosas adelante". (Público, 21/10/2012, ENTREVISTA A VICENÇ NAVARRO Y JUAN TORRES)
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