"Como en todo pueblo castellano que se precie, a la entrada de Cebolla
(Toledo) hay un banco en el que pasan la mañana tres ancianos garrota
en mano. Desde donde se encuentran se divisan las instalaciones del
grupo Emiliano Madrid; la compañía, especializada en la construcción de
fachadas de grandes edificios, que llegó a ser uno de los líderes
mundiales del sector, ha entrado en situación concursal recientemente y
prácticamente no tiene actividad.
"¿Que qué va a pasar ahora en el
pueblo?", responde uno de los abuelos. "Pues que se va a ir todo el
mundo, la gente joven se irá", dice.
De momento los que ya se han ido ha sido buena parte de la población
inmigrante. Antes había más de 700 extranjeros residiendo en la
localidad toledana; ahora son menos de 200, la mayoría de origen rumano.
Este año la policía detuvo en Cebolla a una banda de ladrones; los
recelos entre la gente del pueblo y los de fuera son latentes:
"Los ves
todos los días por ahí, sin hacer nada ¿como se ganan la vida?", se
preguntan. También en este pequeño pueblo se vivió hace unos años el
boom inmobiliario. Se construyeron varias promociones de adosados; hoy
están deshabitadas y desvalijadas.
En muchos aspectos Cebolla es un reflejo comprimido del estado en
general de la economía en España y sus consecuencias. Con una
particularidad que hace que la situación del pueblo castellanomanchego
sea todavía peor que la nacional: el desarrollo en los últimos cincuenta
años de Cebolla ha estado ligado al del grupo Emiliano Madrid, matriz
de la compañía Estrumaher, que ha dado empleo a más de dos generaciones.
La cifra de paro en Cebolla es cercana al 30% (la media nacional es del
24,4%).
"Hace unos años aparecía por el bar el jefe de personal de Estrumaher
preguntando por gente dispuesta a trabajar", cuenta Juan Carlos Blanco,
propietario de una gestoría en Cebolla. "También es verdad que hace
unos años había aquí tres filas de gente para pedir una cerveza, ahora
ya ves..." comenta en referencia al ambiente de uno de los restaurantes
del pueblo, casi vacío. (...)
"Aquí trabajaban padres e hijos, hermanos y hermanas, parejas de
novios..." recuerda uno de los directivos de la compañía, que hace unos
días abrió las puertas de la compañía a CincoDías.
El aspecto del
interior de la fábrica es desolador: grandes naves casi vacías con
máquinas de alto coste sin actividad. En una parte descansan cientos de
módulos que fabricó el grupo para el rascacielos que se está
construyendo en Sevilla, Torre Pelli. "Sólo tener abiertas las puertas
de la fábrica 365 días al año nos cuesta 180.000 euros aproximadamente",
dice el ejecutivo de la compañía.
El parón de los sectores inmobiliario y de la construcción llevó a
los hermanos Madrid a buscar negocio en el extranjero. "Desde 2008 un
equipo de tres, cuatro personas ha pasado entre siete y ocho meses al
año fuera de España; hemos hecho obras en Marruecos, Argelia, Túnez,
Cuba...", explica. A pesar de los nuevos contratos logrados en el
exterior y de que la compañía fue contratada para construir y montar la
fachada de Torre Pelli, también conocida como Torre Triana, el grupo no
ha podido eludir el concurso de acreedores.
Una de las obras que tenía contratada la compañía en Arabia ha sido
uno de los últimos motivos que han propiciado la crisis de las empresas
de Emiliano Madrid. "Los retrasos de una constructora de más de 14 meses
en la obra nos ha impedido realizar los trabajos en el tiempo
planificado y facturar lo previsto; este retraso ha precipitado nuestra
situación actual", explica el directivo de Emiliano Madrid. (...)
En verano Emiliano Madrid presentó un ERE de extinción de 300
trabajadores manteniendo a 154 personas para finalizar obras en marcha.
La plantilla se manifestó por las calles del pueblo; todavía hoy pueden
verse algunas pintadas en contra de la dirección del grupo.
A muchos empleados se les debe aun cinco nóminas, que cobrarán del
Fogasa. La presentación del ERE coincidió con la publicación de un Real
Decreto, en julio, en la que el Gobierno anunciaba la reducción de las
indeminizaciones pagadas por el Fogasa. Con lo que los trabajadores de
Emiliano Madrid recibirán menos dinero que si el ERE se hubiera
producido en una fecha anterior.
"Creo que están haciendo lo imposible por retomar la actividad",
afirma Elena Prieto, concejala de empleo de Cebolla, del PP, 52 años, y
una de las afectadas por el ERE de Estrumaher. "La empresa siempre se ha
implicado mucho por los trabajadores", dice. "Supongo que se va a ir
gente. La mayoría del pueblo depende de esta empresa, en todas las casas
hay algún afectado. Yo ahora no tengo ingresos de ningún tipo...
Tremendo". (Cinco Días, 15/10/2012)
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