"La cumbre de los jefes de Gobierno y de Estado europeos en Bruselas
ha concluido con uno de esos compromisos que permiten a los
contrincantes salvar la cara sin que supongan un avance significativo.
La canciller alemana, Angela Merkel, ha conseguido retrasar la puesta en
marcha efectiva de la llamada unión bancaria, que prevé una supervisión
unificada para las entidades de toda la zona euro bajo la tutela del
Banco Central Europeo.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a la
salida de la cumbre se limitó a calificar el acuerdo como “un avance en
el proceso de integración europea”.
Esta unión bancaria es la condición imprescindible para que la Unión
Europea pueda conceder ayudas a los bancos con problemas de
capitalización, sobre todo a los españoles. Ahora este dinero tardará
más en llegar, algo que no gustará mucho a los mercados, por no hablar
de las propias entidades afectadas, que se han desplomado esta mañana en
la Bolsa.
En Bruselas se ha acordado poner en marcha el nuevo mecanismo
de supervisión bancaria “a lo largo de 2013”, pero no empezará a asumir
sus funciones de verdad antes de 2014. Es decir, después de las
elecciones alemanas del próximo otoño.
Merkel, en contra de los que exigen España y Francia, sostiene que
montar un organismo tan complejo como un supervisor bancario europeo
requiere tiempo, y no conviene precipitarse.
La vacilación del Gobierno
alemán no se explica solo por la reticencia de comprometer el dinero de
sus contribuyentes para los bancos perjudicados de España, Francia y
otros países. Además, Merkel tiene que dirimir entre dos posiciones
opuestas entre la banca de su propio país.
Las grandes entidades, encabezadas por el poderoso Deutsche Bank,
están encantadas con pasar de un supervisor nacional a otro a nivel
europeo. “La unión bancaria tiene mucho sentido si hablamos de Europa
como un mercado único”, comentó recientemente el copresidente del
Deutsche Bank, Jürgen Fischer.
Sin embargo, las cajas de ahorro alemanas, los Landesbanken -también
entidades públicas-, y los bancos cooperativistas se oponen radicalmente
a la unión bancaria porque temen que les perjudique gravemente.
Lo que
más recelo despierta es la creación de un fondo de garantía de depósitos
a nivel europeo. “Estamos absolutamente en contra de un mecanismo
redistributivo de este tipo en el que cajas y bancos cooperativos
sólidos en Alemania tendrían que pagar por entidades que asumen altos
riesgos en el extranjero”, explicó el presidente de la Asociación de
Cajas Alemanas (DSGV), Georg Fahrenschon.
Las cajas, bancos cooperativos y Landesbanken han expresado su opinión en una carta abierta . El sector ya está negociando directamente con la Comisión Europea un compromiso.
La canciller parece dispuesta a defender la posibilidad de que el
nuevo supervisor europeo solo se dedicará a los grandes bancos, aquellos
considerados sistémicas. De momento, han conseguido que el proceso de
constitución de la unión bancaria se retrase, lo cual perjudica a sus
supuestos socios, las cajas españolas que están a la espera de recibir
la inyección de liquidez desde Bruselas." (máspúblico.com, 19/10/2012)
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