"¿Podemos permitirnos nuestro estado social?
Tras examinar nuestro gasto social, y observar su evolución antes y
después de la crisis económica internacional, cabe preguntarse: ¿puede
España sostener su estado del bienestar?
Para responder a esta pregunta nos basaremos en un análisis del gasto social del conjunto de la Unión Europea [1],
tanto de la Eurozona como de los países que mantienen sus monedas,
intentando explicar el gasto social per cápita como una función del PIB
per cápita.
Esto es, obteniendo la relación entre los recursos
disponibles (PIB) y el uso (Gasto social). Para ello realizamos una
regresión de corte transversal, eligiendo el año 2009 al ser el último
año antes de los ajustes fiscales que se produjeron, en 2010, para toda
la Unión Europea.
Como se puede observar en el
gráfico, el gasto social europeo está muy directamente relacionado con
el nivel de renta de cada país, obteniéndose una correlación muy alta
(El coeficiente de determinación R2=0,9793) entre el PIB per
cápita y el gasto social per cápita. De esta alta correlación podemos
concluir que el gasto en protección social en la Unión Europea está muy
directamente relacionado con el nivel de renta.
La recta de ajuste definiría el modelo “teórico” o
“esperable” de esta relación directa, de manera que los países que se
situaran por encima de la misma estarían dedicando más dinero al gasto
social del que correspondería por su nivel de renta (Francia,
Dinamarca), y los que se situaran por debajo estarían dedicando menos
dinero del que sería esperable (Chipre, Irlanda).
De
acuerdo con este ajuste, España no sólo no tiene un gasto social por
encima de sus posibilidades, sino que está dedicando a gasto social
ligeramente menos dinero de lo que le correspondería por nivel de renta.
Para situarse en su nivel “teórico” de gasto social, España tendría que
haber dedicado a gasto en protección social un 12% más de lo que
dedicaba en 2009."
Conclusión: no es la riqueza, sino cómo la repartimos.
Una vez observados estos elementos, podemos concluir que:
- El gasto social en relación al PIB España se ha mantenido en niveles invariables durante la anterior década y hasta el comienzo de la crisis económica. No hubo burbuja social, como algunos pretenden hacer creer.
- El incremento desde el inicio de la crisis se explica en gran medida por los estabilizadores automáticos como las pensiones y el seguro del desempleo, y no tanto por un incremento del gasto discrecional.
- En su punto álgido antes de los primeros recortes, el gasto social en España no sólo no era desorbitado en función de nuestra riqueza como país, sino que era inferior a lo esperable por nuestro nivel de renta.
El mantenimiento del estado del bienestar no está en riesgo por
motivos económicos. España debería tener capacidad para sostener su
gasto social, más allá de las difíciles circunstancias en las que ahora
se encuentran nuestras finanzas públicas, si su fiscalidad fuera la
adecuada. La clave, de nuevo, no está en la riqueza del país, sino en
cómo la distribuimos entre los que vivimos en él." (Eldiario.es, 02/10/2012)

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