"De forma lenta pero inexorable parece acercarse la hora en que la
economía española pierda definitivamente su soberanía y quede a merced
de los dictados de la Troika, dejándonos muy escaso margen de maniobra.
Décadas de desmanes perpetrados por los grandes partidos, aliados con la
banca y buena parte de la gran empresa nos han conducido hasta aquí,
precipitando a todo un país a la insolvencia y con una inmensa carga de
deuda exterior que pesará durante décadas como una enorme losa sobre
nuestras espaldas.
Algunos, no se sabe muy bien si optimistas, ingenuos o algo peor
(posiblemente haya de todo), ven en esta pérdida de soberanía la
solución a nuestros males. Dicen que la Troika obligará a desmontar el
implacable entramado de corrupción y extracción de la riqueza social en
que se han convertido grandes partidos, bancos y empresas que viven del
BOE, y que pondrá las bases para que la economía española funcione de
una forma moderna y próspera.
Nada más lejos de la realidad, y existen poderosas razones que lo
demuestran. En primer lugar tenemos el ejemplo de Grecia, un país cuya
evolución fue muy similar, en términos de corrupción y desarrollo de un
sector político-empresarial-financiero parásito, al caso español.
Después de más de dos años desde el primer rescate, los informadores
independientes sobre el terreno coinciden de una forma casi unánime en
que lo que se está haciendo allí es deprimir la demanda del grueso de la
población para intentar conseguir que la economía griega no se siga
endeudando, pero que no se están acometiendo las reformas
institucionales imprescindibles para acabar con ese enorme grupo de
captadores de rentas.
En segundo lugar tenemos lo que se está haciendo en España hasta ahora, que siempre recibe el calificativo por parte de la Troika de “insuficiente pero en la buena dirección”.
Pero, ¿acaso no se ha
recortado de forma brutal la investigación, que se supone que es nuestro
futuro? ¿Se han desmontado las duplicidades en la administración que
suponen un inmenso dispendio de recursos? ¿Se ha acabado con las
innumerables regulaciones absurdas que en realidad lo que encubren es
una discriminación para los pequeños empresarios y un blindaje a las
empresas afectas al régimen? ¿No se ha cargado con la máxima violencia
contra el sistema educativo, a pesar de que todos los informes
internacionales demuestran la escasez de recursos de éste? ¿No se ha
protegido a la banca a sangre y fuego, destinando enormes partidas
presupuestarias a ésta a pesar de que la banca ha dejado hace mucho de
cumplir su misión de financiar proyectos empresariales viables y lo
único que hace es proteger empresas zombies? (...)
Todos conocemos las respuestas a estas preguntas, y nadie que juzgue de
una forma fría e imparcial la situación puede esperar de forma razonable
que la situación cambie una vez que se solicite el rescate.
Lo que sucederá en lugar de eso será el anuncio de un nuevo paquete tras otro de recortes y subidas de impuestos que afectarán principalmente a clases medias y bajas, mientras el grueso del corrupto e inoperante diseño institucional permanece inalterado.
Ello conducirá a
una depresión de la demanda interna, una obstrucción hasta el límite de
cualquier tipo de iniciativa empresarial innovadora (privados los
emprendedores de financiación y sometidos a una regulación kafkiana),
una destrucción de empresas (y por tanto de capital físico) que de otra
forma hubieran sido perfectamente viables y una pérdida de nuestro mejor
capital humano vía emigración.
En estas condiciones nuestro futuro como
sociedad será sumamente lóbrego y por ello es más importante que nunca
que la sociedad civil se rebele contra este destino y luche por
cambiarlo por todos los medios a su alcance." (Colectivo burbuja, 30/09/2012)
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