"Y una vez desencadenada la crisis, la élite financiero-política
europea, y sobre todo la alemana, ha utilizado el euro para imponer, con
la excusa de la deuda, una política radical de austeridad en todos los
países deudores, que supone un saqueo de los recursos y derechos de su
población.
El sistema del capitalismo vive de la entelequia a costa de la ingenuidad del hombre corriente
Si no somos capaces de parar esto pronto, nos arruinarán hasta
límites incalculables. Grecia es nuestro horizonte. De hecho, estamos en
quiebra. Es imposible pagar la deuda total que tenemos que ronda los 4
billones de euros, de los que solo algo más de un quinto es deuda
pública.
Y el problema es que no nos podemos defender. La no posibilidad
de la devaluación de la moneda hace que dicha devaluación la estén
haciendo a través del paro y de los salarios directos (nóminas),
indirectos (Estado del bienestar) y diferidos (pensiones). Además,
estamos secuestrados.
No es que hayamos cedido parte de nuestra
soberanía; es que los derechos recogidos en la Constitución en estos
momentos es como si no existieran: la última reforma constitucional
prioriza el pago de la deuda por encima de todos ellos. De ahí que,
junto con factores como los crecientes déficits democráticos que
tenemos, necesitemos un nuevo proceso constituyente en este país. (...)
Hasta ahora, la actitud de los gobiernos de los países periféricos en dificultades ha sido de sumisión total al establishment
europeo. Pero esta actitud política nos conduce al abismo. La sumisión
de nuestros dos partidos gobernantes nos ha hecho perder la dignidad
como país, y las consecuencias las estamos sufriendo la ciudadanía, no
las elites financiero-políticas que han creado este desastre.
Es
absolutamente necesario tomar una posición fuerte que nos ayude a
encarar esta dramática situación con posibilidades de superarla y, en mi
opinión, esa posición consiste en cuestionar nuestra continuidad en el
euro y en no pagar la deuda a no ser que se hagan los cambios profundos
que necesitamos.
¿Qué pasaría si se llevara a cabo la salida del euro de varios países
o incluso solo de un país de la entidad de España? Desde luego,
nosotros lo pasaríamos muy mal durante un tiempo, pero dudo mucho de que
fuera peor de lo que lo vamos a pasar pronto si seguimos así.
Por lo
menos tendríamos esperanza y también instrumentos con los que hacer
políticas encaminadas a salir de este pozo sin fondo. La deuda externa
española supone muchos cientos de miles de millones de euros que
dejarían de cobrar los bancos europeos e internacionales.
Así que no
solo lo pasaríamos mal en España y en los países que se salieran de
euro; supondría también la ruptura del euro, la quiebra de los países
centrales europeos y posiblemente una enorme recesión de la economía
mundial (Europa supone el 28% de esa economía).
¿Por qué tenemos que ser
sumisos y no plantar cara a las entidades e instituciones que nos están
ahogando cuando en realidad ellas, que son las que nos han metido en
esto, se están jugando tanto como nosotros, sino más? ¡El problema que
tenemos es político más que económico!
Me gustaría que no se tuviera que llegar a la salida o ruptura del
euro y mucho menos de la UE, y que pudiéramos construir desde dentro una
Unión Europea para los ciudadanos. Pero, primero, eso no lo vamos a
conseguir con ninguna actitud sumisa, y segundo, ese deseo no puede ser a
cualquier precio.
Una posición como la que propongo es la que mejor nos
sitúa frente a quienes nos están ahogando desde Europa, la que más nos
puede ayudar a cambiar la correlación de fuerzas para una salida
alternativa a la crisis y la que mejor nos coloca a la hora de negociar
ante la UE y las instituciones internacionales.
Cuanto más tardemos en
reaccionar, más pobres nos harán y más difícil nos será levantarnos." (Javier Echeverría Zabalza, Artículo publicado en el Diario de Noticias de Navarra, Attac España, 07/11/2012)
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