"Un matrimonio en paro con un hijo de cinco años evita el desalojo impulsado por el Banco de Sabadell-CAM.
Al filo de las 12,00 horas [de ayer] salieron al balcón de su
domicilio Juan Gañán, de 37 años, y Engracia Lucena, de 30, para
confirmar que el Banco de Sabadell-CAM había decidido suspender, sin que
hasta el momento se haya comunicado nueva fecha, la ejecución del
embargo de su piso.
El matrimonio agradeció el apoyo de ciudadanos, la
Plataforma de Afectados por las Hipotecas y los medios de comunicación.
En la calle padre Vinyes de Valencia –ubicada en el barrio de Oriols,
una zona periférica de la ciudad con mayoría de población mayor e
inmigrante- varios centenares de personas saludaron la noticia.
“Sí se
puede”, “Sí se puede”, “Sí se puede”, era el grito de guerra. Mientras
PP y PSOE se reúnen en los despachos, la presión popular en la calle
consiguió ayer lunes, 12 de noviembre, detener un nuevo desahucio.
Juan Gañán y Engracia Lucena llegaron de Córdoba hace una década.
Suscribieron en su momento un préstamo hipotecario con el Banco de
Sabadell-CAM por cerca de 180.000 euros. El matrimonio (con un hijo de
cinco años a cargo) ha abonado durante seis las cuotas de la hipoteca,
pero hoy su realidad difiere mucho del día en que firmaron el crédito.
Entonces Juan era albañil y Engracia, camarera. Pero actualmente él
–tras un año y medio en paro- ha agotado la percepción de la prestación
del desempleo y cobra el subsidio de 426 euros; ella percibe 399 euros
de subsidio, y es el presente mes el último con derecho a cobrarlo.
Ante el cambio de coyuntura y lo apurado de la situación, hace un año
que dejaron de pagar al banco. Y la maquinaria financiera y judicial no
se hizo esperar. A sangre fría. Hace 45 días les llegó del juzgado el
primer aviso de desahucio, por lo que se pusieron en contacto con la
Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH).
Intentaron renegociar
con la entidad financiera el pago de la hipoteca, “pero nos daban
largas, decían que pasaban el expediente a Madrid y que allí no les
contestaban; así, un día tras otro”, explica Juan Gañán a los
periodistas.
En el piso no se observaban ayer muebles ni otros
enseres, pues los propietarios los habían retirado antes que el
implacable embargo judicial se los requisara. Y en la calle, un portavoz
de “Stop Desahucios” exclamaba, altavoz en mano, a los concentrados:
“Los únicos que han vivido por encima de sus posibilidades son los
bancos; las personas somos, por el contrario, las víctimas de la
violencia hipotecaria; por eso hay que movilizarse frente a este abuso;
además, es muy importante que las personas afectadas compartan la lucha,
superen el individualismo y trabajen de manera colectiva; no hemos de
esperar que haya suicidios para paralizar un desahucio”, concluyó.
A continuación, el foco de la protesta se desplazó a la sede central
del PP en la Comunidad Valenciana, que se encontraba fuertemente
protegida por efectivos policiales. Allí había convocada una cacerolada
contra los desahucios y una comparecencia de portavoces de “Stop
Desahucios” ante los medios de comunicación.
Junto a una pancarta contra
los desalojos y por el derecho a una vivienda digna, los concentrados
gritaban con vigor consignas como “Basta ya, ni un desahucio más”; “Ahí
está, la cueva de Alí-Babá” (en referencia a la sede del PP); “los
delincuentes están ahí enfrente”; “será en esta sede el próximo
desahucio”, entre otros." (Enric Llopis, Rebelión, 13/11/2012)
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