"- De seguir con la aplicación de los ajustes y reformas según los
planes de austeridad aprobados en la UE, ¿hacia dónde va el país?
Desde
el punto de vista de la estabilidad macroeconómica, todo apunta a que
las actuales políticas de austeridad están abocando ahora (y en el
futuro) a mayores desequilibrios. Esto es reconocido incluso por
organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Dichos
desequilibrios se concretan en mayor desempleo, recesión económica e
incluso en mayor déficit público y deuda pública respecto al PIB.
Respecto a la deuda pública y su financiación cada vez a mayores tipos
de interés, no podemos dejar de ponerlo en relación con la sangría de
recursos públicos que funcionan en sentido contrario a los tradicionales
mecanismos redistributivos.
Los impuestos que recauda el Estado
fundamentalmente sobre las clases medias y bajas (IRPF, IVA), se
destinan a remunerar a las grandes fortunas y fondos de inversión
especulativos que compran deuda pública española, con el agravante de
que lo hacen a través de paraísos fiscales y/o SICAV, de manera que
estos pingües rendimientos de capital no tributan a la Hacienda Pública,
agravando así su insuficiencia de recursos.
De los 4 equilibrios
macroeconómicos básicos (empleo, crecimiento, inflación y déficit
comercial exterior), sólo la inflación (con matices) y el déficit
comercial exterior están teniendo un comportamiento “aceptable”, pero
más arrastrados por la recesión económica (caída en el consumo interno y
en las importaciones) que motivados por un cambio en el modelo
productivo.
Hasta aquí nos hemos referido a las macromagnitudes
convencionales del sistema económico capitalista. Pero lo realmente
importante es su impacto sobre la ciudadanía, y aquí el panorama es
desolador en el presente, con perspectivas de seguir empeorando si no se
da un giro de 180º en el paradigma económico que actualmente guía la
política económica de las diferentes instancias de las administraciones
públicas, desde la europea a la local, pasando por los gobiernos
centrales y autonómicos. (...)
No cabe duda que la aplicación de las propuestas keynesianas de
expansión del gasto público (y por consiguiente del déficit público) con
el fin de reactivar la demanda efectiva, tendrían más éxito para
superar la recesión económica.
Pero no podemos perder de vista los
intereses que en la sombra manejan esta situación de excepción, que con
mensajes falsos pero machacones de que tenemos un Estado excesivo
alientan políticas de privatización de servicios públicos.
Las políticas
expansivas convencionales de gasto público, de carácter
fundamentalmente productivista (infraestructuras de transportes
antisociales y antiecológicos, megaproyectos de nula rentabilidad
social), con la intención de retornar a las anteriores sendas de
producción y consumo desbocados, no sirven para afrontar con éxito los
verdaderos desafíos de la sociedad española: las desigualdades sociales y
la grave crisis ecológica. (...)
La alternativa hoy pasa por impulsar cambios “desde o por fuera”,
pacíficos, pero profundos en lo que respecta a las nuevas formas de
organización social que demandan las desigualdades sociales y la crisis
ecológica. Movimientos sociales como el 15M, el 25S, Constituyentes y
otros de carácter más local están ahí.
Han captado la esencia de los
cambios que tenemos que acometer, y ahora se trata de comenzar a
ponerlos en práctica, de momento en cercanía, en grupos con cierta
afinidad, porque hay que estar preparados/as para acoger a un número
creciente de personas que o bien están siendo expulsadas por el sistema
actual o bien quieren salirse voluntariamente de él porque no le
encuentran sentido ni futuro.
En este punto, la reorganización de las
relaciones laborales, comunitarias y de participación política van a
cobrar una importancia singular en los nuevos tiempos que nos toca
transitar." (Gregorio López Sanz , Rebelión, 01/11/2012,
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