2.11.12

Los impuestos que recauda el Estado sobre las clases medias y bajas (IRPF, IVA), se destinan a remunerar a las grandes fortunas que compran deuda española

"- De seguir con la aplicación de los ajustes y reformas según los planes de austeridad aprobados en la UE, ¿hacia dónde va el país?

Desde el punto de vista de la estabilidad macroeconómica, todo apunta a que las actuales políticas de austeridad están abocando ahora (y en el futuro) a mayores desequilibrios. Esto es reconocido incluso por organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

Dichos desequilibrios se concretan en mayor desempleo, recesión económica e incluso en mayor déficit público y deuda pública respecto al PIB. Respecto a la deuda pública y su financiación cada vez a mayores tipos de interés, no podemos dejar de ponerlo en relación con la sangría de recursos públicos que funcionan en sentido contrario a los tradicionales mecanismos redistributivos. 

Los impuestos que recauda el Estado fundamentalmente sobre las clases medias y bajas (IRPF, IVA), se destinan a remunerar a las grandes fortunas y fondos de inversión especulativos que compran deuda pública española, con el agravante de que lo hacen a través de paraísos fiscales y/o SICAV, de manera que estos pingües rendimientos de capital no tributan a la Hacienda Pública, agravando así su insuficiencia de recursos.

De los 4 equilibrios macroeconómicos básicos (empleo, crecimiento, inflación y déficit comercial exterior), sólo la inflación (con matices) y el déficit comercial exterior están teniendo un comportamiento “aceptable”, pero más arrastrados por la recesión económica (caída en el consumo interno y en las importaciones) que motivados por un cambio en el modelo productivo.

Hasta aquí nos hemos referido a las macromagnitudes convencionales del sistema económico capitalista. Pero lo realmente importante es su impacto sobre la ciudadanía, y aquí el panorama es desolador en el presente, con perspectivas de seguir empeorando si no se da un giro de 180º en el paradigma económico que actualmente guía la política económica de las diferentes instancias de las administraciones públicas, desde la europea a la local, pasando por los gobiernos centrales y autonómicos. (...)

No cabe duda que la aplicación de las propuestas keynesianas de expansión del gasto público (y por consiguiente del déficit público) con el fin de reactivar la demanda efectiva, tendrían más éxito para superar la recesión económica. 

Pero no podemos perder de vista los intereses que en la sombra manejan esta situación de excepción, que con mensajes falsos pero machacones de que tenemos un Estado excesivo alientan políticas de privatización de servicios públicos.

 Las políticas expansivas convencionales de gasto público, de carácter fundamentalmente productivista (infraestructuras de transportes antisociales y antiecológicos, megaproyectos de nula rentabilidad social), con la intención de retornar a las anteriores sendas de producción y consumo desbocados, no sirven para afrontar con éxito los verdaderos desafíos de la sociedad española: las desigualdades sociales y la grave crisis ecológica. (...)

La alternativa hoy pasa por impulsar cambios “desde o por fuera”, pacíficos, pero profundos en lo que respecta a las nuevas formas de organización social que demandan las desigualdades sociales y la crisis ecológica. Movimientos sociales como el 15M, el 25S, Constituyentes y otros de carácter más local están ahí.

Han captado la esencia de los cambios que tenemos que acometer, y ahora se trata de comenzar a ponerlos en práctica, de momento en cercanía, en grupos con cierta afinidad, porque hay que estar preparados/as para acoger a un número creciente de personas que o bien están siendo expulsadas por el sistema actual o bien quieren salirse voluntariamente de él porque no le encuentran sentido ni futuro. 

En este punto, la reorganización de las relaciones laborales, comunitarias y de participación política van a cobrar una importancia singular en los nuevos tiempos que nos toca transitar."             (Gregorio López Sanz , Rebelión, 01/11/2012, 

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