"Francia y Alemania celebraron ayer las bodas de oro de su convivencia matrimonial en un ambiente de latente divorcio
remediado con buena voluntad. “Las relaciones están más en una fase de
apasionado raciocinio que de romántico enamoramiento”, resumió el
Presidente del Bundestag, Norbert Lammert, al abrir la solemne sesión
conjunta de las cámaras parlamentarias de ambos países celebrada en
Berlín. (...)
La Francia entonces preponderante padece hoy una crisis de confianza y
cierto momentáneo complejo de inferioridad hacia Alemania, como
muestran las encuestas. Por su parte Alemania, con su histórico complejo
de inferioridad hacia Francia cabalga sobre el subidón de su
reunificación y es un país física y sicológicamente transformado.
Veinte
años después se descubre que la hora de la verdad europea no fue la
caída del muro de Berlín, sino la actual emergencia de un poder
hegemónico alemán.
El otro gran cambio, junto con la caída del contrapeso comunista, es
el ascenso, desde la época de Thatcher y Reagan, de la contrarevolución
neoliberal (desregularización financiera más privatización) destructora
del consenso socio-laboral de posguerra. Desde 2008 esa receta está en
crisis, pero Alemania se defiende con obstinación. La suya es la única
hoja de ruta anticrisis existente en Europa, que Francia no es capaz
siquiera de enmendar.
El rumbo de Berlín, que expresa ecos del tradicional nacionalismo
alemán, provinciano y cerrado que tan mal acabó en el pasado, está
creando más crisis y contiene serios peligros de disolución europea. La
solemne sesión de ayer no fue un debate, sino una educada velada, con
franceses hablando en alemán y alemanes en francés, en la que los temas
de fondo apenas se rozaron. (...)
Entre los analistas del estáblishment europeo se dice que la actual
crisis política europea, resultado de la desolidarización alemana, se
superará como siempre. “El mayor potencial creativo ha surgido siempre
de la disputa franco-alemana”, dice Ulrike Guerot del Consejo Europeo de
Relaciones Internacionales. “Hay que superar la visión romántica de la
paz en Europa”, dice Guerot.
Pero, por primera vez en el proceso de
construcción europea, la actual discordia no parece ser creativa sino
destructiva y disolvente: mientras Alemania se mantiene económicamente
en la crisis, los demás se hunden.
La recesión vuelve este año a toda la
eurozona, algunos países ya están al borde del estallido social y en el
Mediterráneo Oriental la situación en Siria podría incubar un incendio
bélico postromántico de grandes proporciones. Siria, Libia, Chipre,
Grecia y Egipto atraviesan crisis muy profundas. Ahora se añade Mali.
En ese contexto el ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble,
asegura que “lo peor de la crisis ha quedado atrás” porque la situación
de los mercados, no la economía, se ha estabilizado, aunque nadie sabe
por cuanto tiempo.
Eso ha sido gracias a una medida “heterodoxa” del BCE
criticada por Alemania y su Bundesbank. Un Bundesbank que repatría su
oro de Francia, señal de que se esperan mayores confrontaciones sobre el
euro con París." (Rafael Poch, La Vanguardia, Rebelión, 24/01/2013)
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