"... hoy el diario El Mundo se ha desayunado una portada que si finalmente resultara cierta, en España tendríamos un problema de corrupción política a unos niveles impensables.
Hasta ahora, hemos visto todo tipo de pelotazos urbanísticos, hemos
visto infinidad de concejales, secretarios de ayuntamientos,
corrupciones en altos cargos de la administración autonómica… pero aún no había salpicado ningún caso de corrupción hasta las esferas ministeriales y altos cargos del Gobierno de España.
Pagar sobre a la ejecutiva de un partido político, en este caso el
Partido Popular, implica tener en nómina a muchos de los sillones que
ocupan ahora los diferentes ministerios, los que están tomando las
decisiones, los que deciden sobre qué tipo de impuestos pagamos y cómo
se asignan los gastos públicos.
La corrupción política adquiere ya una
nueva dimensión que requiere que se corte de raíz pero aquí nadie mueve
un dedo.
La corrupción política implica un delito moral muy difícil de superar por cualquier otro,
además de los delitos penales claro; dado que muchos ciudadanos ven
cómo están hartos de pagar cada día más impuestos para recibir menores
prestaciones públicas.
Si en este juego perverso, tenemos a nuestros
dirigentes obrando como en los mejores tiempos del franquismo, con los
sobres en negro y el compadreo propio de la impunidad que da el poder
político, no existe una base lógica que haga que yo pague esos impuestos
voluntariamente.
Una sociedad avanzada no puede permitir los flagrantes casos de corrupción
que salpican las instituciones, los aparatos de poder y la fuerza
legislativa y ejecutiva.
El caso es que si imaginamos a Cristóbal
Montoro, Soraya Sáenz de Santamaría o cualquier otro cargo público
recibiendo un sobre mensual para callar su boca, sólo nos dan ganas de
irnos a Barajas y coger el destino más lejano de España." (El blog salmón, 18/01/2013)
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