20.2.13

La mala salud de la Sanidad británica. Los fines de semana la tasa de mortalidad en los hospitales ingleses se dispara

"Las conclusiones del informe de más de 3.000 páginas del magistrado Robert Francis, que dibujó con toda crudeza el escándalo del hospital gestionado por la Mid Staffordshire Trust en Reino Unido, son demoledoras: el sistema de Sanidad antepuso el interés corporativo y la rentabilidad económica por encima del interés de los pacientes. (...)

El objetivo del shock sanitario promovido por el que anterior ministro de Sanidad, Andrew Lansley, es fomentar la competitividad, según apunta el partido conservador, y para ello rompe por completo el modelo de los últimos años, heredado de la era Thatcher y su famoso informe Working for Patients (Trabajando para los Pacientes) de 1989. 

Hasta ahora, la gestión de los hospitales recaía en los trusts (Fundaciones), organismos descentralizados que administraban la mayor parte del presupuesto de manera autónoma, sin ninguna intervención estatal. 

 Esta fórmula propiciaba que "no tengan absolutamente nada que ver la atención que se recibe en un hospital respecto a otro", explica David Alonso, un enfermero que hace dos años dejó su puesto en el hospital Gregorio Marañón de Madrid para trabajar en el NHS. 

Alonso, que trabajó durante un año en el Royal Brompton & Harefield NHS Foundation Trust, afirma que "el modelo inglés es altamente competitivo, puesto que los hospitales reciben más o menos presupuesto del Estado en función de si cumplen con una serie de objetivos marcados". 

Así, cada centro ha de alcanzar unas metas tanto económicas como sanitarias, dando especial importancia en éste último punto al control de las infecciones intrahospitalarias. Este modelo derivó en que muchas de las trusts hayan terminado por especializarse para así aprovechar las economías de escala, en detrimento de una mayor cobertura sanitaria.  (...)

Por otro lado, la optimización de recursos parece haber derivado en estadísticas que llevan meses sonrojando al Ministerio de Sanidad: un informe publicado el año pasado en el Journal of the Royal Society of Medicine revelaba que los fines de semana la tasa de mortalidad en los hospitales ingleses se dispara. 

De hecho, un paciente tiene un 16% más posibilidades de morir en un mes si ingresa en domingo que si lo hubiera hecho un miércoles. Unos meses antes, en 2011, otro informe apuntaba que solamente referida a las admisiones en Urgencias, la tasa de mortalidad era del 7,4% durante la semana frente al 8,1% los fines de semana.  (...)

A pesar de que su experiencia es positiva -"depende muchísimo del trust en el que caigas"- Alonso asegura que "en líneas generales la sanidad española es mejor que la inglesa, aunque es cierto que tenemos menos conciencia del gasto". El enfermero explica que "si en España se realiza toda una batería de pruebas diagnósticas para descartar cualquier cosa, aquí se va mucho más al detalle". 

Tras haber trabajado en ambos sistemas, el enfermero defiende la necesidad de mejorar el español, "pero la privatización no es la respuesta y mucho menos la pérdida del respeto al profesional, que es lo que está sucediendo en España". 

Alonso explica que "mientras aquí potencian el desarrollo profesional -a mí me pagaban un curso de UVI de un año-, en España ven la sanidad como un agujero negro y, después de muchas consultorías, el Gobierno todavía no tiene un plan definido, con 17 servicios de salud distintos que no pueden ni compartir la historia clínica única".(...)

  La presión ejercida desde las gerencias de los hospitales para cumplir objetivos económicos tampoco parecen haber ayudado y, así, según los datos facilitados por la NHSLA, la Autoridad de Litigios del NHS, el número de reclamaciones por negligencias médicas se disparó más de un 30% del ejercicio 2009-2010 al 2010-2011, saltando de 6.652 quejas a 8.655. Cifras todavía más reveladoras si se retrocede al año 2005-2006, cuando las reclamaciones no llegaban a las 5.700. (...)

Así lo denunciaron el doctor Phil Hammond y el periodista Andrew Bousfield en su reportaje "Disparar al mensajero", publicado en The Private Eye. El reportaje ilustra con todo lujo de detalles cómo se utiliza el dinero público para ocultar negligencias médicas, con casos reales de hospitales que gastaron 440.000 libras (513.000 euros) en su personal a cambio de incorporar ‘cláusulas mordaza' o de compensaciones de hasta 156.000 libras (182.000 euros) a un cirujano infantil a cambio de su silencio.

En 2005, el Comité de Cuentas Públicas (PAC) hizo la recomendación de eliminar las cláusulas de mordaza, pero continúan siendo una práctica habitual, hasta el punto de que según los datos del Tesoro en 2010-2011 se aprobó el pago de 105 pagos de este tipo, superando los 2,4 millones de libras (2,8 millones de euros). 

No es el único dispendio público que se realiza para no hacer públicos los escándalos sanitarios, puesto que el artículo describe cómo los centros asfixian económicamente a los profesionales que se atreven a demandar al hospital, presentando recurso tras recurso hasta que el demandante agota su dinero en costas judiciales."          (Público, 18/02/2013)

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