"La cara más visible de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca fue este martes al Congreso de los Diputados para defender la Iniciativa Legislativa Popular contra los desahucios
que han presentado con más de un millón de firmas y decir que no van a
permitir "que se sacrifique a una generación entera que ha sido víctima
de una estafa".
Ada Colau (ver su intervención completa)
lleva muchos años peleando en la calle, en despachos, en conferencias,
por todos los medios, contra este drama social por el que más de 500 personas cada día están siendo expulsadas de su vivienda.
Por eso, tras la intervención en la Comisión de Economía del Congreso
del portavoz de la Asociación Española de la Banca, en la que éste
defendió la actual legislación hipotecaria, reconoció que se había
tenido que contener para no tirarle un zapato y aprovechó su intervención para llamarle "cínico" y "criminal",
lo que provocó el reproche del presidente de la Comisión y que sus
palabras llegaran rápidamente a los medios de comunicación y las redes
sociales.
¿Cuáles son los crímenes que le imputaría?
No
sólo a él, se lo dije como representante de las entidades financieras,
pero es extensible a todos los directivos de estas compañías en este
país. Lamentablemente creo que me quedé corta, porque la lista de
delitos y agresiones de las que son responsables esta gentuza es
terriblemente larga.
Son responsables de haber estafado a gran
parte de la población, no sólo con las hipotecas sino también con las
preferentes, las swap y varios productos tóxicos más. Además
esas estafas se han hecho engañando expresamente a la gente, sin
informar de todo lo que podía pasar, con contratos abusivos. Y lo han
hecho ganando muchísimo dinero.
Cuando todo esto ha estallado se han desentendido completamente de
las consecuencias sociales terribles que provocaba su estafa y han
seguido chantajeando al Gobierno amenazando con que podía ser todavía
peor si dejaban caer al sistema bancario.
No sólo han estafado a
muchísima gente, sino que han hundido la economía del país y han hecho
que miles de millones, que nos dicen que no hay para Educación y
Sanidad, se hayan tenido que destinar a tapar la pésima gestión que ha
hecho esta pandilla de criminales.
Al terminar la
intervención, el presidente de la comisión deslegitimó sus argumentos
aduciendo que ellos son los verdaderos representantes de la voluntad
popular porque han sido votados.
Votar cada cuatro años
es totalmente insuficiente. La ciudadanía hace mucho tiempo que está
diciendo que votar no es un cheque en blanco.
En el siglo XXI hay
posibilidad de poder construir una democracia mucho más participativa y
el hecho de que se esté impidiendo la participación de la sociedad en
las grandes decisiones que nos afectan es muy sintomático de cómo
algunos se aferran al poder e intentan mantener algunos privilegios en
nombre del voto cada cuatro años. Esto ya no cuela. Hay un clamor social
que pide una regeneración democrática.
Yo le diría que la
esencia de la democracia, más que votar cada cuatro años, es que los
representantes democráticos escuchen a la ciudadanía y trasladen al
Congreso sus demandas para traducirlas en políticas públicas.
Si
hay tema en el que está claro el consenso social es en los desahucios.
El 90% de la población apoya nuestras demandas en las encuestas, hemos
reunido más de un millón de firmas para la Iniciativa Legislativa
Popular (ILP). Mientras, el PP dijo el martes que ni siquiera va a votar
a favor de su admisión a trámite en el Congreso. Esta gentuza no tiene
que darme lecciones de democracia.
"Hay muchas formas de violencia", ha afirmado. ¿Cuáles son las peores?
Hay
acciones que muy fácilmente se califican de violencia, como tirar un
zapato al rescate de la banca, y en cambio hay violencias sistémicas que
están produciendo muchísimo más daño, que están generando un
sufrimiento intolerable en miles de personas, que las están dejando al
borde de la exclusión social, que las están empobreciendo de por vida
provocándoles la muerte civil.
Los desahucios son uno de los actos más violentos que existen. El
hecho de poner las fuerzas represoras policiales y judiciales del Estado
al servicio de los intereses privados de las entidades financieras,
haciéndoles el trabajo sucio, para hacer algo como despojar a una
familia de su vivienda sin alternativa sin garantizarle realojo es
violencia.
Lo dice también Naciones Unidas y los estándares de
derechos humanos, que consideran el desahucio el último de los recursos
que ha de tomar el Estado, y que ha de recurrir a él de forma
excepcional y siempre facilitando el realojo. En el Estado español ni es
excepcional ni se garantiza el realojo.
Esta violencia no provoca ninguna indignación a sus señorías. (...)
Llevó a los diputados un sobre, pero en vez de estar lleno de dinero estaba lleno de propuestas.
Eran
las propuestas de la ILP acompañadas de una carta en la que recordamos
cómo hemos llegado hasta aquí, como hice yo en mi intervención, y
explicarles que estamos en un punto de inflexión y ya no podemos esperar
más. Si no votan a favor de estas medidas de mínimos pasaremos a actuar
y señalarles como responsables de un genocidio financiero. (...)
¿Son los políticos realmente conscientes del drama humano que hay detrás de cada desahucio?
En
general hay un problema en las instituciones democráticas de lejanía
respecto a la mayoría social. En general se han quedado atrás y no están
actualizadas con respecto a la sociedad. (...)
¿Y cuáles cree que son las razones por las que el Gobierno no legisla la dación en pago?
Porque
hay una relación de dependencia entre el poder político y el financiero
en este país. Los partidos tienen deudas y a ellos sí que se las
condonan, no como a las familias.
Tenemos el caso del Rato: de
ministro pasó al FMI y de ahí a Bankia, donde produjo el desastre. Y
ahora está trabajando para Telefónica.
O el señor De Guindos, que
primero estuvo en Lemman Brothers, uno de los fracasos más sonados que
dio inicio al estallido de la crisis, y luego pasó a Nova Caixa Galicia,
que es una entidad actualmente intervenida por su pésima gestión, y
ahora al Ministerio de Economía.
Hay gente que el paso por la
política no lo entiende como la defensa de los intereses de la
ciudadanía sino como una forma de hacer carrera personal y defender los
privilegios de una minoría, que luego les permite mantenerse en el
poder. (...)
Muchos dicen que si el Estado, como ustedes proponen, cogiera
las viviendas vacías de los bancos para crear un parque público el
sistema financiero se desestabilizaría y la crisis sería aún mayor.
Quienes
dicen esto son parte interesada, por lo que no tienen ninguna
credibilidad. Las amenazas del sector financiero de que el sistema se va
a hundir a nosotros nos producirían hilaridad si no fuera porque tienen
consecuencias tan terribles.
El sistema financiero ya se ha
hundido por sí sólo, por la pésima gestión, y lo hemos tenido que
rescatar con miles de millones de euros que nos están recortando los
servicios básicos. Mientras, este rescate no llega a las personas, que
son víctimas de esas entidades financieras.(...)
El parque público de viviendas es una demanda de mínimos como
contrapartida al rescate. Si no se hace, no sólo hay un perjuicio social
sino también económico, porque todos estos miles de viviendas no tienen
ningún tipo de salida en el mercado, ni en el interno ni en el
internacional, están condenadas a quedarse vacías durante años.
Además,
estas entidades son los peores vecinos, porque son sistemáticamente
morosas en los pagos a la comunidad, todos son perjuicios. Lo mejor en
términos sociales y económicos es que cumplan la función que manda la
Constitución y lo que este país necesita." (Público, 06/02/2013)

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