"–Si la moneda común no beneficia a los países periféricos, ¿en qué beneficia a los países centrales?
–A Alemania la ha beneficiado porque ha tenido un tipo de interés
depreciado respecto del que tendría con el marco. El tipo de cambio está
marcado por la dinámica económica interior de la Eurozona y no sólo por
la demanda externa de productos alemanes, por eso el tipo de cambio del
euro en estos diez años ha sido más bajo que el que habría debido tener
el marco si Alemania hubiera adoptado una moneda propia.
Esto se da
como consecuencia de que su demanda externa es muy grande y eso
revaloriza su moneda. De manera que, de entrada, Alemania se ha
beneficiado con un tipo de cambio depreciado respecto del tipo de cambio
de equilibrio de su economía.
En segundo lugar, le ha permitido abrir un mercado enorme, gracias al cual ha desaparecido uno de los riesgos centrales: el riesgo de cambio.
En segundo lugar, le ha permitido abrir un mercado enorme, gracias al cual ha desaparecido uno de los riesgos centrales: el riesgo de cambio.
–¿Por qué?
–Porque los países no pueden devaluar su moneda para hacer frente a
la competitividad alemana. Entonces, al apoyar ese proceso de
construcción europea, Alemania se garantizaba un mercado donde sus
competidores iban a estar en desigualdad de condiciones por la menor
competitividad de sus industrias.
Pero sobre todo, porque no contarían
con el resorte necesario para reequilibrar las condiciones comerciales,
ya que perdieron el mecanismo del tipo de cambio. Eso favoreció a
Alemania, que sustituyó su demanda interna –que ha sido tradicionalmente
débil– por una demanda externa, con exportaciones mucho más potente
frente a la que no cabía posibilidad de competencia, ni por la vía de la
competitividad ni por la vía de los tipos de cambio.
Y que, al mismo tiempo, le generaba un superávit comercial que “enjuagaba” financiando la compra de sus productos a los países periféricos.
Y que, al mismo tiempo, le generaba un superávit comercial que “enjuagaba” financiando la compra de sus productos a los países periféricos.
Es decir que no
sólo era un beneficio para el sector industrial alemán sino también para
el sector financiero alemán, ya que no iba a poder canalizar la
cantidad de recursos que estaban teniendo por la vía del superávit
comercial, y lo “enjuagaban” hacia el exterior.
–En la actualidad, con países “quebrados” como España y
Grecia, ¿le sigue siendo útil a Alemania que estos países sigan en la
Eurozona?
–Mientras sigan honrando sus deudas, evidentemente sí. Entre otras
cosas, porque la situación de su sistema financiero, tanto de las cajas
como de los bancos, es muy delicada. Por ejemplo, si un banco español
grande decidiera que las cédulas hipotecarias que ha vendido a los
bancos alemanes bajo soberanía española valen cero, quiebra todo el
sistema financiero alemán.
A Alemania le interesa que se “enjuague” el
interior de todo el sistema bancario español para evitar que llegue a su
sistema, que ya tiene el virus aunque le falta para que la enfermedad
se desarrolle." (Alberto Montero Soler, Página12/28/01/2013)
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