"Tampoco es verdad que las privatizaciones sean una fuente de ingresos
netos para los Estados. Son, por el contrario, un negocio ruinoso. Las
que se llevaron a cabo de 1984 a 1996 reportaron un total aproximado de
13.200 millones de euros, y las que se realizaron de este último año a
2007, unos 30.000 millones.
La prueba de que fueron operaciones nefastas
para los intereses del conjunto de la sociedad española es que solo
cuatro empresas en su día privatizadas (Telefónica, Gas Natural, Endesa y
Repsol) obtuvieron en un solo año, 2011, unos beneficios superiores a
los 10.000 millones de euros, y todas las de energía y telecomunicación
más de 12.000.
Si a ello se le suman los que hubieran proporcionado los
antiguos bancos públicos y las demás empresas privatizadas, es fácil
deducir que lo que ha producido su traspaso a manos privadas es una
extraordinaria merma en los ingresos del Estado.
Finalmente, tampoco es cierto que la privatización haya generado más
competencia. En realidad, se ha reproducido el mismo mercado de carácter
oligopolista, ineficiente y caldo de cultivo de grandes acuerdos para
imponer precios a los consumidores.
La prueba la tienen mes a mes todos
los españoles cuando pagan las tarifas que suelen estar entre las más
elevadas de toda Europa.
Y tampoco es cierto que la privatización vaya acompañada de mejor
calidad en el servicio.
Por el contrario, diversos estudios han
demostrado que las política de privatizaciones están asociadas al
aumento de la mortalidad por abuso de alcohol, enfermedades
cardiovasculares, suicidios y homicidios, especialmente entre hombres.
Y
está bien demostrado que llevan consigo la disminución del número de
médicos, dentistas y de camas cuando se llevan a cabo en el sector
hospitalario.
Los estudios empíricos que se han llevado a cabo en España, como el
de las profesoras Laura Cabeza y Silvia Gómez Ansón, demuestran que las
antiguas empresas públicas no han registrado “mejora significativa en la
rentabilidad, en la eficiencia, en el volumen de ventas y de inversión,
ni cambios significativos en el nivel de endeudamiento o en el empleo”
después de haber sido privatizadas (“Los procesos de privatización en
España: determinantes e implicaciones de la eficiencia empresarial”,
‘Estudios de economía aplicada’, vol. 27-2, 2009, p. 20).
Los resultados de las privatizaciones han sido simplemente el
beneficio de los grupos privados que adquirieron la propiedad pública a
bajo precio. No hay rentabilidad social en ellas y en realidad
constituyen un vergonzoso expolio al conjunto de la sociedad.
Por eso
urge que en España se lleve a cabo una investigación profunda de las
privatizaciones realizadas, de las condiciones en que se efectuaron, de
sus beneficiarios y de lo que éstos dieron a cambio a quienes las
aprobaron y ejecutaron, que no ha sido poco, como puede comprobarse casi
a diario cuando se tienen noticias de la corrupción tan generalizada en
los partidos que las impulsaron.
Ningún robo debe quedar impune y es un
elemental deber de ejercicio democrático que la ciudadanía conozca lo
que se ha hecho con su patrimonio, así como castigar a los culpables de
su dilapidación en manos de grupos privados amigos." (Publicado en Sistema Digital el 31 de enero de 2013, Juan Torres López)
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