"La democracia chipriota ha sido ejemplar, con alto nivel de
instrucción, menos corrupción que en Italia y España y elecciones
limpias. Desde esa historia no es casualidad que el agravio lanzado por
el directorio europeo haya indignado en Chipre y que los sentimientos
hacia Rusia sean favorables.
La solución expropiatoria impuesta tenía como principal justificación
una cuestión de política interna alemana en periodo preelectoral: los
rescates (a los bancos) no son populares en Alemania. Y con razón.
Pero
Europa lleva tiempo salvando bancos internacionales con dinero del
contribuyente, especialmente bancos de los países centrales, los más
expuestos, con los rescates que llevan nombre de los países de la
periferia. Eso es lo que los votantes alemanes ignoran, en gran parte
gracias a sus medios de comunicación.
La jugada expropiatoria impuesta a los chipriotas demuestra, una vez
más, la desigualdad entre naciones europeas, algunas de ellas sin
derecho alguno a la soberanía, algo sobre lo que Chipre conserva buena
memoria en su biografía.
Al anunciar en octubre de 2008 que garantizaba a los alemanes sus
depósitos bancarios, Merkel dijo que lo contrario significaba,
“comprometer la confianza en el orden social”. La solución chipriota
demuestra que esa confianza se puede destrozar sin problema en los
países de la periferia. Un aviso general para potenciales rebeldes.
La justificación del sucio dinero ruso es indecente y selectiva. Según los índices de la ONG Tax Justice Network,
Chipre ocupa el puesto número 20 en la tabla mundial de opacidad
financiera. Por delante de ella hay seis naciones europeas, con Alemania
en el puesto nueve de los diez más opacos del mundo.
La campaña de la
prensa alemana contra el “sucio dinero de los oligarcas rusos en Chipre”
ha coincidido con revelaciones sobre generosos depósitos de oligarcas
alemanes, tratados aquí de “empresarios prominentes”, en el paraíso
fiscal panameño: Piëch, el dueño de Porsche, Quandt, BMW, la familia de
banqueros Finck, el rey del café Jacobs y el editor del imperio Burda,
entre otros.
De repente en Alemania el concepto “oligarca” – “personas
que pertenecen a un grupo reducido y ejercen el poder supremo”- se
restringe a quienes han nacido en Rusia. Un estudio del SPD divulgado en
enero estima en 150.000 millones de euros el fraude fiscal que tiene
lugar anualmente en Alemania.
La cifra representa el 16% de la
recaudación total del estado. ¿Cual es entonces la enfermedad chipriota?
¿Quizá ofrecer a empresas rusas el estatuto fiscal favorable que en
Irlanda es completamente respetable?
Los chipriotas no inventaron nada. En sus mejores días el “modelo
Chipre” generaba en la City londinense el 10% del PIB británico. En
Irlanda existe un esquema idéntico al chipriota de bajos impuestos para
empresas, que ha continuado funcionando tranquilamente incluso tras el
rescate de bancos internacionales concedido a ese país.
El primer
ministro de una gran lavadora internacional, Luxemburgo, el simpático
Jean-Claude Junker, ha sido hasta enero, y durante ocho años, jefe del
eurogrupo. Quienes en Alemania hablan del sector bancario
“sobredimensionado” de Chipre -Merkel, Shäuble y Steinbrück, entre
otros- son los mismos que liberalizaron la “plaza financiera alemana”
que hasta los años 2000 estuvo menos abierta al casino.
¿Quién no tiene
una banca “sobredimensionada” en la Europa del casino? La diferencia
esencial de todo el asunto es que ahora se trata de un país de la
periferia, pequeño y bajito, y que el dinero en juego es
fundamentalmente ruso y afecta poco a los principales tahúres.
Chipre jugó al casino como todos, pero la principal ruleta estaba en
Londres, Francfort y Nueva York, no en Nicosía. La isla mediterránea
tenía una deuda pública del 48% en 2008 y ha sido, entre otras cosas,
una víctima de la mala política europea hacia Grecia, que la troika
empeoró con su medicina. La rebaja de la deuda griega costó 3000
millones a los bancos chipriotas.
Ahora se dice que los mercados entenderán el mensaje de este castigo
político a los depositantes rusos que blanqueaban dinero en Chipre. Ser
ruso y tener dinero en Chipre no es necesariamente “blanquear” y, en
cualquier caso, ¿qué pasa con el blanqueo en Suiza, las islas Caimán,
Luxemburgo, Estados Unidos, Jersey, Alemania, Reino Unido, Bélgica y
Austria, por citar solo algunos de los veinte países en los que las
finanzas son más oscuras que en Chipre según la citada organización? Y
encima el coqueteo con Moscú: ese ejercicio de soberanía nacional ha
sido un irritante desafío. (...)
El caso chipriota es un abuso más de la mentalidad de matón que está
desintegrando la eurozona. Hay que utilizar la situación para realizar
lo que el diario Die Welt describe como, “un precedente que tenga
efecto disciplinador sobre otros países en crisis reacios a realizar
reformas”.
Ante este trato no es de extrañar que dos de cada tres
chipriotas apuesten por abandonar el euro y fortalecer las relaciones
con Rusia, como señala una encuesta de Prime Consulting. O que el 91% apoye el “no”, unánime, de su parlamento a la quita en los depósitos." ( , Diario de Berlín, 23/03/2013)
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