"La crisis financiera de Chipre es solo el comienzo de las nuevas
calamidades que comienzan a inundar a la eurozona, un lugar que lejos de
encontrar la calma que pregonan los mercados, ha dado inicio a un
recrudecimiento de nuevas tempestades por la paupérrima situación que
enfrenta el sistema financiero.
Efectivamente, hay una crisis sistémica en la banca y todos los reflujos de la crisis son el resultado de que ésta no se ha superado.
En concreto, la peligrosa e inminente fusión de los dos bancos más
grandes de Chipre está condenada al fracaso dado que estos dos bancos
están en la quiebra y sus depositantes perderán todo su dinero.
De nada
sirve la cláusula de garantía a los depósitos, cuando el volumen de
depósitos se hizo tan grande (diez veces el PiB del país) que no hay
forma de que el gobierno pueda conseguir el dinero para cubrir la
pérdidas. Este es el claro ejemplo de un sistema financiero se hizo tan grande, en el cual el país es incapaz de detener su colapso.
Aquí, la tan mentada frase “demasiado grande para caer” se queda
corta. Es de-ma-sia-do gran-de. Chipre se va a pique, y con ello parte
de la UE. Esto demuestra que nunca existió una supervisión real a las
actividades la banca europea, ni de la Comunidad Europea, ni del Banco
Central Europeo, ni del Fondo Monetario Internacional.
Y ahora, cuando
el descalabro es descomunal y estos bancos acumulan pasivos por una decena de veces el PiB del país, la troika comete la torpeza de pretender que la cuenta la paguen una vez más los contribuyentes.
La excusa de que los bancos chipriotas se han prestado para el lucrativo negocio del lavado de dinero,
no es suficiente para justificar el desfalco y la confiscación de los
depósitos de los ahorrantes.
Si lo que se quiere es atacar el lavado de
dinero, la troika cuenta con herramientas directas para confiscar las
cuentas de quienes evaden impuestos y utilizan a los bancos chipriotas
como paraísos fiscales. Una acción de este tipo ayudaría a quebrar la
hegemonía que ostentan los paraísos fiscales en depósitos especulativos.
El interés de la troika no iba por este camino y buscaba confiscar
los fondos de los pequeños ahorrantes para pagar los excesos de los
bankeros. Y esta acción irresponsable ideada por Jorg Assmussen, el
brazo derecho de Ángela Merkel, ha recibido el rechazo mundial.
Ahora se
puede comprender por qué Europa sigue empantanada y no logra ver la luz
tras cuatro años y medio de crisis: el liderazgo de Ángela Merkel ha
sido nefasto en toda la linea al pretender que sea el contribuyente el
que cargue con el lastre de un sistema bancario quebrado, un sistema
que, como he dicho durante cuatro años y medio, está completamente
muerto y se mantiene artificialmente a flote por la acción de los
gobiernos y los bancos centrales (que cargan la cuenta al
contribuyente, desde luego).
Esta nueva crisis iniciada en uno de los países más pequeños de
Europa marca el comienzo de nuevas tempestades para una zona que está
siendo fuertemente sacudida por la situación de desgobierno en Italia,
el descontrol político y social de Grecia y Portugal, y los estruendosos
escándalos de corrupción en España.
La desconfianza en la banca no hace
más que acelerar el proceso destructivo y la gente comienza a sacar el
dinero de sus cuentas al ver que la garantía a los depósitos no existe.
Y
no es para menos si pensamos que la banca europea está apalancada 30
veces, es decir que ha creado 30 veces dinero de la nada con el dinero
real de los depósitos. ¿Cuanto puede resistir Europa una situación así?.
Lehman Brothers tambien tenía un apalancamiento 30:1 antes de irse a pique el 15 de septiembre de 2008." (El blog salmón, 20/03/2013)
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