"Las medidas anunciadas por David Cameron para restringir el acceso a
los extranjeros a sanidad y vivienda son las últimas en un continente
cada vez más posicionado en un discurso anti inmigración como
consecuencia del auge de los partidos xenófobos.
La extrema derecha marca el paso. El auge de los partidos racistas
desde que arrancó la crisis económica ha llevado a distintos gobiernos a
endurecer sus políticas de inmigración ante el miedo de perder votos
por su flanco derecho. El último ejemplo de una larga lista lo ha protagonizado Reino Unido.
El primer ministro David Cameron anunciaba el lunes nuevas medidas
para endurecer el acceso de los inmigrantes, incluidos los
comunitarios, a las prestaciones sociales. En el trasfondo de esta
decisión se sitúa el éxito en las encuestas del Partido por la
Independencia del Reino Unido (UKIP), una formación con un discurso euroescéptico y antiinmigración.
Hay abundante bibliografía que analiza las causas de este nuevo auge de la xenofobia o el racismo. Un informe del Consejo de Europa -organismo independiente de la Unión Europa que vela por el cumplimiento de los derechos humanos- señaló directamente a la política de recortes de la Unión Europea como culpable del aumento del racismo y acusó a los partidos políticos de utilizar a los inmigrantes como cabezas de turco ante el recorte en los servicios sociales.
El
aumento del desempleo, la saturación de los servicios públicos y unas
perspectivas de futuro más que inciertas han servido de caldo de
cultivo para el florecimiento de una larga lista de partidos políticos xenófobos
tales como Unión por el Futuro de Austria (BZÖ); los Verdaderos
Finlandeses en Finlandia; el Partido por la Libertad (PVV) en Holanda o Amanecer Dorado en Grecia.
La ideología que subyace a estos nuevos partidos de tinte xenófobo suele ser la misma: primero los ciudadanos autóctonos, después el resto.
La falacia de la economía globalizada tiene este tipo de cosas.
En una
Europa deprimida desde el año 2008, los gobiernos de la Unión buscan
inversores chinos para salvar la industria y acuden a jeques árabes para
reflotar el sistema financiero patrio, pero con la otra mano
restringen la llegada de nuevos inmigrantes, endurecen las condiciones
para obtener la residencia o refuerzan la identidad nacional bajo la excusa de una deseada cohesión social.
En Francia, en el año 2011, el Gobierno de Nicolas Sarkozy
endureció las condiciones de acogida de personas extranjeras en suelo
francés. El Ejecutivo ultraderechista de Hungría ha convertido el
nacionalismo y el racismo en el ADN de la acción de gobierno señalando a
los gitanos y a los judíos como los grandes culpables de los males de la patria.
En España, el Gobierno de Mariano Rajoy excluyó a los inmigrantes en situación irregular
del Sistema Nacional de Salud alegando un supuesto abuso por parte de
los extranjeros de los servicios sanitarios estatales. Idéntico
argumento ha sido esgrimido por Cameron." (Público, 27/03/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario