"Chipre entró a formar parte del euro en 2007 pero había vinculado su
moneda con la europea desde antes. Eso le permitió tener tipos de
interés reales muy bajos y como al mismo tiempo ofrecía impuestos muy
ventajosos (en realidad, actuaba como un auténtico paraíso fiscal)
registró grandes entradas de capital que le permitían crecer mucho.
Muchas de ellas (algunas estimaciones dicen que entre el 30 y el 40% del
total de los depósitos) procedentes de los oligarcas rusos que
blanqueaban allí su dinero, y también del Reino Unido e incluso (cuando
estalló la crisis) de Grecia.
Los bancos canalizaron la entrada de esa gran cantidad de liquidez y
la dedicaron en su mayor parte a financiar una burbuja inmobiliaria muy
parecida a la de España. Y a partir de 2008-2009 a comprar grandes
volúmenes de deuda griega que era muy rentable por la presión que los
mercados ejercían sobre el país heleno (los bancos chipriotas dedicaron a
ello el equivalente al 25% del PIB de Chipre).
Los economistas neoliberales, y entre ellos las autoridades europeas,
habían estado considerando en los años de bonanza que un sector
bancario super desarrollado y los impuestos muy bajos eran una gran
virtud de la economía de Chipre (lo mismo que decían de Irlanda).
La
realidad se encargó de poner su sabiduría en su sitio: cuando en 2011 se
realizó una quita de la deuda griega (como será inevitable que vaya
ocurriendo en otros países), los bancos chipriotas quebraron. (...)
Ahora, como ya ocurriera en otros países, los bancos quebrados arrastran tras ellos al conjunto de la economía. (...)
Tratar de rescatar a un sistema bancario muerto, como el chipriota,
significa más o menos duplicar la deuda pública del Estado (situarla en
el 150% del PIB). El préstamo que le dan a Chipre y que irá directamente
a los bancos será de 10.000 millones de euros.
Poco para Europea
(recordemos que solo Francia y Alemania se gastaron ochenta veces más
para rescatar a sus bancos) pero mucho para Chipre: casi la mitad de su
PIB.
Lo que equivale a decir que será materialmente imposible que se pueda
pagar y muchos menos con el plan de austeridad que también se impone.
Tendrá que haber nuevas quitas más adelante pero, mientras tanto, la
Troika hunde así hasta la miseria a otro país que hasta ahora más o
menos salía adelante (aunque, desde luego, podría haber salido mucho
mejor si la Unión Europea no fuese cómplice de los paraísos fiscales y
no se hubiera alentado un modelo de financiarización neoliberal
insostenible).
Pero eso, en el caso de Chipre, no es todo. Con la incautación de una
parte de los depósitos bancarios la Unión Europea se salta sus propias
normas y abre la espita para que la gente acuda cuanto antes a los
bancos a retirar su dinero. No solo en Chipre, donde ya está sucediendo
sino en otros países. (...)
Claro que esto no será un desastre para todos. Ya hay muchas páginas
web especializadas que aconsejan que los ahorradores europeos se lleven
el dinero a bancos de Alemania, Holanda, Finlandia o Luxemburgo. Sus
bancos harán el agosto anticipadamente.
Una vez más la Troika actúa con una falta de inteligencia y con una
desfachatez imperdonables. Se va a cargar para muchos años el sistema
bancario chipriota, al intentar revivir a un muerto que no podrá
levantar cabeza. Hunde una economía al dejarla sin financiación, mucho
más endeudada que antes y sin recursos para poner en marcha la actividad
económica.
Empobrece para décadas a una población a la que hace
responsable de los desmanes de la banca, a la que se limita a rescatar
graciosamente. Y no hace, por mucho que diga que actúa contra el dinero
negro de los rusos, por acabar con los paraísos fiscales. Aunque eso sí,
siembra en ese desastre las bases para que grandes grupos empresariales
se hagan con la riqueza de los chipriotas, con sus recursos naturales y
con sus servicios públicos." (Juan Torres López, 18/03/2013)
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