"El FMI vuelve a culpar al exceso de austeridad de la anorexia que
exhibe la economía europea. Alertó de ello su economista-jefe Olivier
Blanchard, con otros dos colaboradores, ya en febrero de 2010. Teorizó
la heterodoxa respuesta expansionista del organismo al inicio de la
crisis. Propugnó aumentar la inflación, una política fiscal anticíclica y
el incremento general de la liquidez (“Repensar la política
macroeconómica”, IMF Staff Notes, www.imf.org). (...)
¿Hay más recetas?
Las hay: retrasar el calendario de saneamiento de las cuentas
públicas “durante unos años, de modo que el ajuste no sea superior a un
punto porcentual del PIB al año”; evitar colapsos en el repago de la
deuda reestructurándola en plazos más largos; una política económica, si
no expansiva, al menos neutral entre el Norte y el Sur de Europa, en
vez de restrictiva para todos; no computar la inversión pública en el
cálculo del déficit; afianzar al BCE (o al MEDE) como “prestamista de
último recurso; y “un presupuesto comunitario más potente”. Así las
propone la Fundación Alternativas en “El estado de la Unión Europea: el
fracaso de la austeridad” (www.falternativas.org).
Otro factor clave para la recuperación es que el crédito resucite, en
vez de achicarse un 5%. Porque sin crédito apenas hay inversión, y sin
esta, ni recuperación ni empleo. El Informe sobre la Estabilidad
Financiera que ayer publicó el mismo FMI denuncia el “continuo
endurecimiento de las condiciones del crédito bancario” en la eurozona.
Y
aunque reconoce una cierta debilidad de la demanda de las empresas,
considera que “las restricciones de la oferta son prohibitivas para
algunas” y se agravan en países como Italia y España, aunque no en
Alemania.
Ahora bien, ¿puede haber demanda solvente de crédito en una etapa
recesiva en la que las empresas están sobreendeudadas y muestran exceso
de capacidad productiva aún no utilizada?
Acaso en esta tesitura la
secuencia deba ser, primero, destinar buena parte del excedente a
desendeudarse (desapalancarse); y solo luego, volver a tomar crédito
desde una menor carga y con mejor expectativa de mercado.
El think tank europeG destripa en un detallado estudio del profesor
Josep Oliver cómo hogares, empresas y bancos han corregido notablemente
sus excesivos flujos de endeudamiento. Pero no tanto sus exagerados
estocs de deuda, que han pasado del 381% del PIB (sin consolidar entre
los distintos sectores) en 2007, al 306% en 2012 (www.europeg.com).
Este
asunto, capital para la recuperación, aunque sea de perfil técnico, es
uno de los que deberíamos estar discutiendo todos los días, en vez de
tener la escena pública traspuesta en un concurso de obscenidades." (
Xavier Vidal-Folch , El País, 17 ABR 2013)
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