Por un lado, la composición del ajuste fiscal de la economía española
camina por la senda inadecuada, tal y como tuvimos de explicar en una entrada reciente del Blog. En
primer lugar, el ajuste fiscal no se basa en una caída del gasto
público, sino que su diseño es un combinación entre recortes de gasto
público y subida de impuestos.
En segundo lugar, los recortes de gasto
público no se centran en el gasto corriente, sino que gran parte del
recorte se ha basado en la bajada de la inversión pública, siguiendo la
tendencia del último Gobierno socialista.
Por último, el ajuste fiscal
no está acompañado de una política de reformas estructurales que incidan
en el incentivo de la oferta agregada, la liberalización del mercado de
trabajo y la moderación de salarios.
En este caso, las medidas que
incidan por el lado de la oferta son escasas o tímidas, la
liberalización del mercado de trabajo es incompleta y, por el momento,
sólo se ha impulsado de manera exógena la moderación salarial en los
empleados públicos, mientras que los salarios del sector privado han
seguido creciendo o reduciéndose moderadamente (el ajuste ha sido el
empleo).
Además, los acuerdos de moderación salarial entre los agentes
sociales, y entre estos y el Gobierno brillan por su ausencia.
Por otro lado, aunque en el últimos años los crecimientos en los
salarios se han ido moderando e incluso se han reducido en 2012, esta
reducción global del último año esconde dos mecanismos perversos
En primer lugar, la tasa salarial firmada en los convenios colectivos ha aumentado en 2012 un 1,3%, cuando la tasa de paro ya roza el 27%.
En segundo lugar, y quizás más grave, aunque el coste laboral por hora
trabajada en 2012 se ha reducido un 3,1 % (4º trimestre de 2012 sobre 4ª
trimestre de 2011), esta bajada esconde un
escandaloso comportamiento "dual":
- Mientras que el peso de la caída de los salarios los soportan los empleados públicos y los empleados afines (empleados de sectores "concertados"): sector de administración pública y defensa y seguridad social obligatoria (-15,9% de caída de salarios); sector de actividades sanitarias y de servicios sociales (-10,4% de caída de salarios).
- La subida salarial en los sectores (mal) regulados o (ineficientemente) subvencionados es provocadora y estridente: sector subvencionado de las industrias extractivas o mineras (+10% de subida de salarios); sector regulado de suministro de energía eléctrica y gas (+9,4% de subida de salarios).
Durante el año 2010 se puso de moda entre algunos académicos y comentaristas económicos la defensa del llamado efecto demostración de los salarios públicos sobre los salarios privados.
En síntesis, se afirmaba que la reducción de los salarios públicos
tendría un efecto demostración sobre la negociación salarial privada,
reduciendo significativamente los incrementos salariales acordados y,
por tanto, impulsando el empleo y la actividad económica. Parece que se
equivocaron y el efecto demostración está siendo insignificante." (Viaje al fondo de las finanzas internacionales, 29/03/2013)
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