9.6.13

"Alemania exportó su ahorro y ningún país habría podido evitar burbujas con esas entradas de capitales. España no tuvo otra opción"

"La gente dice que no puedes echar la culpa a los alemanes porque nadie obligó a los españoles a construir todo esto", dijo Michael Pettis mirando la costa de Málaga. Pero "Alemania exportó su ahorro y ningún país habría podido evitar burbujas con esas entradas de capitales. España no tuvo otra opción" 

 He aquí la estrategia de los líderes europeos para la salida de la crisis: la periferia europea, países como España con déficit comercial antes de la crisis -aunque se suele incluir ya a Francia también-, va a seguir el excelente ejemplo alemán. Mediante políticas de devaluación interna (recortes salariales) se convertirán en economías lean and mean (esbeltas y duras). Máquinas ultracompetitivas de exportación. 

Pronto, la zona euro registrará balanzas germánicas por cuenta corriente -la balanza comercial más intereses y repatriación de beneficios-. Será un superávit colectivo que, según el FMI, alcanzará el 2,5% del PIB europeo en el 2018 aunque puede ser más. Será la Europa alemana, igual que el título del nuevo libro del filósofo Ulrich Beck. Finalmente, Europa ganará a EE.UU. Japón y las grandes economías emergentes, en la batalla global por mercados.

"¿Que le parece la estrategia europea?". Se lo pregunté a Michael Pettis, catedrático de la Universidad de Pekín, y autor de The great rebalancing (el gran reequilibrio), elogiado en Nueva York y Londres, aún sin leer en Berlín, durante una comida en el chiringuito Los Manueles de Playa Mar en Málaga. Pettis -ex Bear Stearns en Wall Street y Columbia University (Nueva York)- nació en Málaga y estaba visitando a su madre, que cumplía 84 años. Al hacerle esa pregunta, cogió la libreta y empezó a dibujar.

 "Lo llamo el gráfico más terrorífico del mundo", dijo. Trazó dos líneas convergentes que representaban una solución sostenible para la crisis de sobrecapacidad e insuficiente demanda que afecta el mundo. En ese escenario, las balanzas de la europeriferia y Alemania se juntaban en equilibrio en el 2015 o 2016.

 Luego dibujó otro en el que el superávit alemán se mantenía en sus niveles actuales sin bajar. "La solución elegida por Alemania no es reequilibrar Europa, sino forzar el coste del ajuste europeo hacia fuera. Que el resto del mundo absorba los superávit europeos. Pero, ¿qué país los absorberá?", se preguntó.

 ¿China? "El superávit chino ha bajado mucho y no quieren que baje más" (...)

¿Brasil y las otras grandes emergentes, India o Rusia? "En primer lugar, no son suficientemente grandes. EE.UU. Japón, Europa y China son el 80% de la economía mundial, de modo que se tiene que resolver el problema dentro de esos cuatro bloques" (...)

¿Quizás Japón? "En Japón quieren bajar el yen para subir su superávit. (...)

Queda EE.UU., el habitual consumidor de último recurso global. "EE.UU. crece, desde luego. Si están dispuestos a dejar subir su déficit por cuenta corriente al 6% del PIB, puede funcionar. Pero no creo que lo quieran. La deuda en EE.UU. no puede sostener eso.  (...)

"A no ser que establezcamos relaciones comerciales con Marte, no va a funcionar", responde mientras la sombra de los bloques grises de apartamentos en Playa Mar -adornados únicamente con carteles de "En venta"- alcanza la terraza de Los Manueles."     (Andy Robinson, 02/06/2013)

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