"Si se
analiza lo que ocurre en distintos países europeos es más fácil detectar
que no hay prácticamente correlación entre el nivel de los salarios
mínimos y las diferentes tasas de desempleo de los trabajadores de baja
cualificación.
Y en ningún caso se puede deducir de los datos reales que
los salarios mínimos más altos provoquen un mayor desempleo. Incluso se
podría concluir más bien que hay una cierta relación entre salarios
mínimos de mayor cuantía y tasas de empleo más altas (Johannes
Schweighofer, Social Dimension Of EMU: Raise Minimum Wages!).
En Estados Unidos los estados que mejor registros de empleo tienen no
son precisamente los que mantienen los salarios mínimos a niveles más
bajos. Y allí, como en otros muchos países, queda también muy claro que
salarios mínimos más bajos no van unidos a más empleo: los de hoy día
son un 30% más reducidos en términos reales que los de 1968 y, sin
embargo, la tasa de paro es bastante más del doble que la de entonces.
Por eso, en 2007, 650 prestigiosos economistas estadounidenses, entre
ellos cinco Premios Nobel, firmaron un documento reclamando subidas del
salario mínimo defendiendo que eso apenas tendría efectos negativos
sobre el empleo y que, por el contrario, permitiría aumentar el
bienestar de los trabajadores con bajo salario.
Contrariamente a lo que sugiere el gobernador, hay multitud de
evidencias empíricas que demuestran que la inexistencia de salarios
mínimos o la fijación de salarios mínimos muy bajos tiene efectos
negativos para el conjunto de la economía y, lógicamente, también para
los trabajadores que los reciben. Y, por otro lado, que cuando se
introducen o se elevan, mejoran su rendimiento general.
De los hechos que demuestran los inconvenientes de los salarios
mínimos reducidos y de las ventajas de elevarlos escribí con más detalle
en enero pasado citando los estudios científicos que lo demuestran (ver
Más engaños del Banco de España).
Ahora no voy a repetir los argumentos y me limitaré simplemente a
mencionar por añadidura que un estudio reciente ha mostrado que salarios
mínimos muy reducidos no son, como dicen quienes los defienden, una
puerta que permite la entrada al mercado laboral a trabajadores que más
tarde recibirán salarios más elevados, sino que quienes entran con ellos
suelen permanecer casi siempre en puestos de salarios bajos y empleos
muy precarios.
Lo que significa que salarios mínimos muy bajos o
inexistentes son en realidad un factor de consolidación de la
precariedad, la pobreza y la insuficiencia de demanda. Y otro informe
demuestra que en Estados Unidos los salarios mínimos muy bajos en
grandes empresas (que, en contra de lo que se cree son quienes más los
utilizan) lo que hacen es destruir empleo porque acaban con la demanda
de la que viven las pequeñas y medianas.
Desde otra perspectiva, nuevos estudios han venido a demostrar que el
aumento del salario mínimo aumenta la demanda agregada de modo muy
particular porque las personas que los reciben suelen tener mucha más
demanda “pendiente” (bienes de consumo que comprar) que materializan
enseguida cuando aumenta el ingreso que perciben.
También mencioné en dicho artículo que la evidencia empírica tampoco
permite afirmar que eliminar el salario mínimo o reducirlo aún más sea
bueno para la economía española porque hay estudios que demuestran que
los efectos negativos de aumentarlo son despreciables y que incluso
pueden detectarse algunos positivos cuando ha ocurrido.
En suma, proponer ahora que desaparezcan el salario mínimo, en toda
la economía o en algunos sectores, no asegura, como deja caer el
gobernador del Banco de España, que vaya a aumentar en términos netos el
empleo porque el mal pagado que pueda generar (si es que lo genera,
pues ni siquiera eso es seguro) puede venir acompañado de la destrucción
de otro de más calidad.
En una situación de falta de demanda, cuando miles de empresas
cierran porque pierden clientes como consecuencia de la caída del
consumo, lo que habría que hacer es justo lo contrario de lo que propone
el gobernador: en lugar de poner a dieta a quien padece anemia, hay que
subir los ingresos empezando por los de quienes perciben salarios más
bajos.
Esa es la única medida que puede reactivar la economía mejorando
los beneficios de las pequeñas y medianas empresas y permitiendo que
éstas generen empleo." (Publicado en Público.es el 1 de junio de 2013, Juan Torres López, 01/06/2013)
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