11.6.13

Hoy gastamos en pensiones el 10% del PIB... y en 2035, nuestro gasto será del 11,3%, ¿a qué vienen las prisas?

"Tras la reforma de 2011, el máximo de gasto en pensiones que alcanzaría España, según admite la Comisión Europea en su informe “The 2012 Ageing Report”, sería del 14% del PIB en 2050 (a partir de ese momento el gasto se reduce rápidamente debido a que la presión demográfica de la llegada a la edad de jubilación de las generaciones del baby boom es sustituida por el efecto contrario: la llegada de las generaciones de la más baja tasa de natalidad de la historia). 

Es decir, tendremos que destinar a las pensiones públicas lo mismo que hoy gastan sin demasiadas complicaciones países como Austria, Francia o Italia.

En todo caso, actualmente, el gasto del sistema público de pensiones español es, en relación al PIB, tan bajo cuando lo comparamos con el de la mayoría de los países de nuestro entorno que no cabría hablar de que su viabilidad esté en cuestión. Destinamos a ello el 10% del PIB, mientras que la media de la eurozona tiene un gasto del 12,2%, y el conjunto de la UE, el 11,3%.

Y la situación no va a cambiar durante muchos años. Siempre siguiendo los datos de la Comisión Europea (que es quien nos insta a reformas urgentes), en 2030 nuestro gasto en pensiones será del 10,6%, prácticamente lo mismo que hoy gasta Alemania (10,5%). Y aún en 2035, nuestro gasto será del 11,3%. Los datos no avalan, pues, en modo alguno, la premura ni la obligación por el lado del gasto (...)

El supuesto “déficit” actual del sistema público de pensiones es, además, una entelequia y carece de relevancia porque el sistema público de pensiones no es ni puede ser un sistema cerrado y autofinanciado por las cotizaciones en todo momento y lugar. Y si las cotizaciones no son suficientes de forma coyuntural para financiar las prestaciones en un determinado contexto, el desfase ha de ser cubierto en ese periodo por las aportaciones del Estado, como sucede en todos los demás grandes sistemas públicos (como el judicial o el de la defensa o cualquier otro). 

E incluso en estos momentos en algunos sistemas privados, como el financiero, y con menor justificación aún en casos como, por ejemplo, el de las autopistas, donde el Estado podría asumir una deuda de 3.500 millones de euros de empresas propiedad de más de 50 entidades financieras y 10 grandes constructoras.  (...)

En definitiva, la forma en la que se está vinculando la evolución actual de los ingresos del sistema público de pensiones, derivada de la crisis, y el desfase entre estos y el gasto en pensiones con una supuesta inviabilidad del sistema público de pensiones está plagada de errores conceptuales sobre los cuales se va realizando una construcción argumental que carece de sustento, y sobre la que se pretende argumentar un nuevo y más grave recorte de las pensiones.

 Y la insistencia de la Comisión Europea en vincular la adopción de tales medidas con la flexibilidad (imprescindible, en todo caso, desde el punto de vista económico, especialmente después del gravísimo error cometido en los tres últimos años por la política económica auspiciada por la Comisión) en el programa plurianual de reducción del déficit público son, ambas, cuestiones que carecen de justificación.

Frente a ello, es preciso contemplar y analizar las decisiones de la Comisión y otras instancias europeas con una mirada política, entendiendo que las mismas derivan de la defensa de posiciones e intereses con claros componentes ideológicos. Lo mismo que deberíamos hacer con los editoriales de todos los periódicos."            (Alberto del Pozo Sen Economistas frente a la crisis, 09/06/2013)

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