"Las políticas económicas del Gobierno no son un error, no hay que
confundirse, están perfectamente orientadas en una determinada
dirección, que va en contra de la mayoría de la población, pero son
consistentes con una ideología, la política liberal”.
El economista
Santos Ruesga, realizaba este análisis ‘diferente’ de la crisis al
presentar en la sede de UGT el Anuario de Relaciones Laborales que
publica este sindicato y que ha coordinado junto al secretario de acción
sindical, Toni Ferrer.
“Para estas políticas liberales”, ha continuado Ruesga, “el objetivo es controlar el déficit y no tanto, por ejemplo, la creación de empleo”. Este catedrático de la Universidad Autónoma fue el único miembro de la mesa de ‘expertos’ que ha asesorado al Gobierno sobre la reforma de las jubilaciones que ve en contra del informe.
Para Ruesga el Gobierno está cometiendo dos grandes errores, estos
sí, en su política económica: por un lado apoyando a las pequeñas
empresas, con incentivos casi tan sólo para aquellas de menos de 50
trabajadores, cuando lo que considera es que lo que necesita España es
un tejido de empresas fuertes y de tamaño suficiente para crear empleo
en grandes cantidades y al tiempo dedicar esfuerzos en I+D
(investigación y desarrollo); y por otro lado, no alimentando una
cultura de cooperación entre las empresas.
La competitividad mejora solo por la devaluación social
En su análisis al presentar el Anuario de las Relaciones Laborales, Santos Ruesga ha ironizado con la frase que dijo Fátima Báñez al presentar la reforma laboral, “creará empleo estable” dijo la ministra, y ha desmontado también algunas de las medallas que se cuelga el Gobierno. “Si se está mejorando la competitividad -ha dicho- es por el proceso de devaluación salarial”, algo ha dicho que no es sino “pan para hoy, hambre para mañana”, y que se ha demostrado históricamente un error.
En el mismo sentido ha apuntado que si la balanza de pagos ha
mejorado no es tanto porque las exportaciones se mantengan, que ha
apuntado como único factor favorable de la economía española, sino
porque al caer el consumo las importaciones se han derrumbado.
E incluso
en este campo ha advertido de un riesgo, el 80% de las exportaciones
españolas dependen de apenas 1.500 empresas, lo que da un perfil muy
propio no de un país desarrollado sino de un país emergente, y al tiempo
nos coloca en una situación muy vulnerable." (El Plural, 11/06/2013)
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