"He leído con sumo interés el artículo de José Antonio García Rubio,
Secretario Ejecutivo de economía y empleo de IU, con el título “Otra Europa con otra moneda”, demasiado rotundo para los tiempos que corren.
Conozco sus posiciones en el tema europeo y, a riesgo de simplificar,
se puede afirmar que dentro de IU es uno de los defensores más
inamovibles de mantenerse en el euro. Yo podría representar el otro
extremo: el de los que están firmemente convencidos de que la salida del
euro es una cuestión vital e ineludible.
Como también pertenezco a la
Secretaría Federal de economía de IU, se puede decir que estamos al cabo
de la calle de los argumentos a favor o en contra del euro de uno y
otro. Se trata de opciones políticas y cada uno, con toda legitimidad,
mantiene la suya.
Y en efecto, perteneciendo al grupo promotor
del Manifiesto “Por la recuperación de la soberanía económica, monetaria
y ciudadana. Salir del euro” ( http://salirdeleuro.org/),
para mí, y supongo que para la mayoría de los firmantes, el debate está
cerrado.
Llevamos mucho tiempo lidiando y argumentando sobre la
necesidad de salir del euro y no conduciría a nada nuevo tiranos los
trastos a la cabeza: será el tiempo el que dirima esta cuestión.
Empezar
otra vez sobre si el euro es una moneda plena o no, o si su existencia
es motivo crucial de la crisis económica española, si las devaluaciones
son operativas para corregir el déficit exterior, si son equivalentes a
un ajuste interno, si nuestra economía es muy dependiente de la energía,
si el sector del automóvil…. .
Como el argumento manido y siempre
traído a colación por la derecha de que una devaluación significa un
empobrecimiento general por el lógico encarecimiento de las
importaciones. Todo eso ya ha entrado en las consideraciones de los que
proponemos salir del euro, no como solución a los tenebrosos problemas
que arrastra nuestro país, sino como condición imprescindible para
intentar darles solución.(...)
Pero, y este es el motivo principal de mi respuesta, en el artículo
José Antonio García Rubio hay error técnico importante, que cobra todo
su significado político teniendo en cuenta la angustia, el miedo y la
resignación en que está atrapada la sociedad española. El autor escribe
lo siguiente:
“Por otra parte, todas las deudas a partir de
créditos que están denominados en euros, serían exigibles en la nueva
relación de cambio euro/pesetas. Mientras que los nuevos ingresos por
salarios, ventas, etc. vendrían en pesetas devaluadas. Por tanto, en el
contexto de enorme endeudamiento privado esto sería letal para familias y
empresas y extremadamente gravoso para los sectores populares de la
población. Quien hoy tiene un crédito, supongamos que hipotecario, si le
cuesta 100 salarios mensuales liquidar la hipoteca, le costaría, por
ejemplo, 130.”
Terrible ejemplo. Como argumento para
mantenerse en el euro sería irrebatible, con el toque social además de
lo extremadamente gravoso que sería abandonarlo para los sectores
populares de la población. Pero es falso, rotundamente falso.
En el momento en que se saliera del euro y se devaluase la nueva peseta,
las deudas de los hipotecados españoles con los bancos españoles
permanecerían intactas en pesetas, y por tanto el esfuerzo por pagarlas
no se modificaría.
Un ejemplo sencillo para disipar cualquier
duda. Si un hipotecado tuviera una deuda de 100.000 € en un banco
español el día antes de salirse del euro y pagara 1000 € al mes de
amortización de los 2.000 que cobra de salario al mes, esto es, si
tuviera una deuda de las antiguas pesetas por 16.638.600 y pagara
166.386 pesetas al mes de un salario de 332. 772 pesetas, al día
siguiente de la salida del euro y la devaluación de la nueva peseta
tendría una deuda en pesetas de 16.638.600, por la que pagaría 166.386
pesetas al mes de su salario de 332.772 pesetas. Nada habría cambiado en
su situación, ni en su deuda ni en el esfuerzo a realizar para
amortizarla." (Pedro Montes, Crónica Popular, Rebelión, 02/07/2013)
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