"También me acordaba de mi última conversación con un periodista sobre
las generaciones malditas, las que, a partir de los 55 años – o antes–,
son expulsados del mercado laboral sin posibilidades de retorno, ven
reducidos sus derechos de protección y cerradas las puertas a los
subsidios por desempleo.
Junto a ellos, que abandonamos a su suerte,
están los que son algo más afortunados y pueden enlazar con jubilaciones
anticipadas y muy reducidas a partir de los 61 años. Incluso los más
afortunados soportarán todos los efectos: los de crisis y los de las
reformas de las pensiones (las ya realizadas y las próximas).
Cuando
hacemos su radiografía, observamos que son generaciones que comenzaron a
trabajar a edades tempranas, que tienen largas carreras de pago del
seguro –no para ellos, sino para sufragar las pensiones de sus mayores– y
que son las que cambiaron la imagen de nuestro país, asumiendo su
modernización y desarrollo.
Ahora los dejamos fuera de la foto o, en el
mejor de los casos, como mileuristas o poco más. El fraude social es
intolerable." (La Marea, 30/06/2013)
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