“Hay que contentar a los mercados”. Eso nos decían cuando la prima de
riesgo estaba muy elevada, y eso nos siguen diciendo cuando la prima de
riesgo sólo está elevada. El Estado español necesita demostrarle a los
mercados que cumple sus compromisos y que tiene capacidad para devolver
todo el dinero que está tomando prestado, nos dicen. (...)
Así nos encontramos con una situación en la que el gobierno termina
reduciendo las partidas presupuestarias de educación, sanidad,
prestaciones por desempleo, pensiones, etc. (dejando en un segundo lugar
las de Defensa, Iglesia, Corona, algunas Administraciones…) y
aumentando impuestos como el IVA, el de hidrocarburos, el de las rentas
del trabajo, el del tabaco, etc. (dejando en un segundo lugar los de las
rentas del capital, el impuesto de patrimonio, el impuesto de
sociedades…), con el objetivo final de complacer a los mercados.
Pero…
¿quiénes son los mercados?
Cuando hablamos de “los mercados” no estamos hablando de un ente
abstracto o indefinido; “los mercados” tienen nombre y apellidos. Con
este término se hace referencia a una serie de agentes económicos
(particulares, empresas y administraciones públicas) que han prestado
dinero al Estado español mediante la compra de títulos de deuda pública.
Vamos a ver quiénes son estos agentes económicos que poseen estos
títulos.
Como se puede apreciar en el gráfico, una buena parte de estos
agentes corresponde a entidades financieras españolas (38,74%). Merece
la pena destacar que la inmensa mayoría de estas empresas han sido
ayudadas con fondos públicos en alguna ocasión, por lo que sorprende ver
que sean estas empresas ayudadas las que prestan dinero a (y por lo
tanto hacen negocio con) el Estado español. Una paradoja que esconde una
auténtica estafa, como vimos en un artículo anterior.
El siguiente sector en importancia (37,39%) lo representan los agentes
no residentes en territorio español, es decir, particulares,
administraciones públicas y –sobre todo– empresas financieras
extranjeras. El tercer peso más notable (13,57%) corresponde a las
propias administraciones públicas españolas, fundamentalmente al Fondo de Reserva de la Seguridad Social
(la hucha de las pensiones). Otro sector importante es el de los fondos
de inversión y de pensiones (7,09%). Finalmente, y con un reducido
peso, tenemos a las empresas no financieras (2,45%) y a particulares
(0,86%).
Ahora bien, cuando queremos bajar un poco más a lo concreto nos
encontramos con un problema. Si intentamos saber quiénes son exactamente
los agentes que operan con los títulos de deuda pública –para, entre
otras cosas, averiguar quiénes están especulando contra ella en
determinadas ocasiones (leer este artículo para entender cómo y cuándo lo hacen) – comprobamos que no hay forma de hacerlo. (...)
Sin embargo, aunque no podamos conocer el nombre y apellidos de
aquellas personas que operan con títulos de deuda pública española, sí
podemos saber algunas cosas de las personas que se benefician de estas
operaciones (y que en última instancia son tan responsables de la
sangría de recursos públicos como los que ejecutan la acción).
Empecemos centrándonos en los fondos de inversión. (...)
Veamos qué familias utilizan estos
vehículos financieros atendiendo a su nivel de renta (en la zona
superior del dibujo aparecen las familias de mayor renta).
... el 18,4% del 10% más rico de los hogares españoles acude a este vehículo
de inversión. En realidad, las diferencias se hacen notablemente
palpables para el 20% más rico de la población. Vemos, por lo tanto, que los principales beneficiarios de los fondos de inversión son las familias más acaudaladas.
Ahora pasemos a los planes de pensiones (... ) El 20% más pobre sólo utiliza este tipo de instrumento financiero en
un 7,4% de los casos. Para las familias correspondientes al 10% más
rico, esta participación es del 54,2%. Conforme las familias son más ricas, más utilizan y más se benefician de los planes de pensiones.
Veamos por último quiénes son, de alguna forma, los que se benefician
de que las entidades financieras inviertan en títulos de deuda pública
española. Esta constatación es la que menos información nos aporta de
todas, porque existen importantes limitaciones metodológicas al respecto (...)
Sin embargo, se presentan los resultados como aproximación analítica, de
forma que nos podamos hacer una ligera idea de quiénes son los que más
se benefician de la posesión de títulos de deuda pública. (...)
Sólo el 3,5% del 20% más pobre posee acciones cotizadas en bolsa,
mientras que este peso es del 34,9% para el 10% más rico de la población
española. Son las familias más ricas las que más invierten en bolsa,
y por lo tanto, las que más se benefician de la evolución positiva de
estas empresas (especialmente en el caso del 10% más rico de la
población).
En resumidas cuentas, estamos en condiciones de afirmar, pese a
los impedimentos metodológicos señalados, que los principales
beneficiarios del negocio de la deuda pública española son las familias
más acaudaladas del país (y de otros países, en tanto en cuanto
podemos imaginar que la distribución por renta de los propietarios de
acciones de empresas financieras y participación en activos financieros
es similar en el extranjero).
Así las cosas, nos damos cuenta de que
cuando nos dicen que hay que realizar recortes y aumentos de impuestos
para contentar a “los mercados”, a quienes estamos contentando es en su
mayoría a buena parte de las capas más acaudaladas de la población.
Un
perfecto fraude, por dos razones: en primer lugar, no podemos olvidar
que los recortes y subidas de impuestos afectan más a las familias que
menos recursos tienen y que afectan menos a las familias más
acaudaladas;
y en segundo lugar porque son las familias más acaudaladas
precisamente quienes más se beneficiaron de las rebajas impositivas durante los últimos años, dándose la terrible paradoja de que hoy
día el Estado español tiene que pedir prestado, y por favor, el mismo
dinero que no hace mucho tiempo recaudaba fácilmente por impuestos a los
mismos agentes económicos que hoy día se lucran con este negocio tan
rentable." (Euduardo Garzon, 18/06/2013)

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