"Se acabó venir a veranear a la costa valenciana con una enfermedad crónica
y pedir recetas al médico de atención primaria. La Consejería de
Sanidad, mediante una resolución vigente desde el 1 de julio, obliga a
los médicos y al personal sanitario a exigir a los pacientes crónicos desplazados
durante un periodo “inferior de 90 días”, es decir, menos de tres
meses, a traer la medicación necesaria para su tratamiento o, en su
defecto, las correspondientes recetas validadas en su autonomía de
origen.
La medida cogió por sorpresa a un paciente de 80 años residente en
Córdoba, que vino a Alicante por un mes para visitar a su hijo, pero ha
decidido quedarse unos días más. “El médico me ha dicho que no me
receta, pero yo necesito todos estos medicamentos”, se quejó este
enfermo que sufre hipertensión y tiene otras dolencias.
El personal sanitario consultado por EL PAÍS admite que en la
provincia de Alicante la medida está “causando estragos” debido al
elevado número de residentes de avanzada edad procedentes de otras
comunidades, especialmente de Madrid, Asturias o País Vasco. La mayoría
de ellos tienen su segunda residencia
en alguna localidad turística de Alicante, y a partir de ahora, deberán
prever la cantidad y el tipo de medicamentos que necesitarán para
tratar su enfermedad.
Fuentes de la Consejería de Sanidad
explican que la nueva orden supone que los enfermos crónicos de otras
comunidades autónomas que vayan a venir a la Comunidad Valenciana a
estar menos de 90 días, fundamentalmente turistas, deberán a partir de
ahora “traerse la medicación que vayan a necesitar o las recetas de
dicha medicación” desde su Comunidad de origen.
El objetivo fundamental
es ahorrar en gasto farmacéutico.
Sin embargo, el argumento oficial que esgrime la Generalitat es que
si estos turistas vienen “sin la receta, el médico valenciano debería
repetir las pruebas para confirmar que verdaderamente tiene esa
enfermedad crónica”. Con esta medida se evitarán “riesgos o fraudes, de
unas pruebas innecesarias”, según Sanidad.
No obstante, la orden no es estricta. Si no traen ni la medicación ni
la receta, se les exige un informe clínico de su médico de cabecera de
su comunidad de origen que “acredite que tengan esa enfermedad y que
precisan ese tratamiento”. Algunos médicos consultados admiten que están
recetando “aunque no debamos”, pero consideran “inmoral” dejar sin
medicamentos a estos pacientes “desinformados”.
Sanidad recuerda que este sistema ya se ha implantado en varias
Comunidades Autónomas, como en Castilla-La Mancha donde su presidenta,
María Dolores de Cospedal, ya lo viene aplicando desde hace más de un
año." (El País, 17/07/2013)
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