"Una joven, en Murcia, entra a la consulta de atención directa de los
servicios sociales locales, deja a su bebé en su canastilla y con varias
mudas de repuesto sobre la mesa y dice, con cara avergonzada, que no
tiene recursos para mantenerlo. “Cuídenlo bien”.
Y se va. La escena se
produjo hace pocos meses. La relata José Manuel Ramírez, presidente de
la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales. “En 30 años de carrera nunca había conocido esto”, asegura.
Los profesionales empiezan a alertar de que situaciones como esta son
cada vez más comunes. El caso de unos padres que el pasado junio
dejaron a sus hijos
en el Ayuntamiento de Talavera de la Reina (Toledo), aduciendo
carencias económicas, abrió un escenario repleto de interrogantes. (...)
Pero en la práctica, los recursos para reflotar a las familias han pasado por la tijera,
desde las becas de comedor en colegios hasta las ayudas de emergencia.
Esta última, además, llega con un retraso de hasta ocho meses en algunas
autonomías. En este sentido, la asociación que preside Ramírez denuncia
la situación de “desamparo de las familias”.
Lo que, según esta
organización, supone una vuelta al modelo de la beneficencia. “En vez de
recibir una ayuda de la Administración, la gente se ve abocada a salir
en la televisión, dar lástima y que un alma caritativa les asista”, se
queja Ramírez.
“Conocí a dos inmigrantes con tres hijos. Él trabajaba en
la construcción y se quedó en paro. A la madre le diagnosticaron
esquizofrenia. Cuando fueron a pedir ayuda a ella le dio un brote
psicótico y él, abrumado, huyó. Los pequeños pasaron a protección de
menores. Pero esto no hubiera pasado si hubieran tenido un salario
social y ayuda psicológica. El padre hubiera tenido un colchón para
mantener a la familia y no sentirse desbordado”, relata. (...)
Cuando la ayuda no llega, ¿qué deben hacer los padres sin recursos?
Gustavo García, director del albergue social de Zaragoza, el primero que
habilitó módulos para familias en España, subraya: “Lo correcto es
solicitar la guarda voluntaria de los niños. Los padres tienen que pedir
la guarda a los servicios sociales cuando no pueden hacerse cargo de
sus hijos, por motivos económicos u otro tipo de circunstancias. La
Administración se hace cargo temporalmente de ellos, y los padres no
pierden la patria potestad”. (...)
Afirma que en ocasiones sí se producen retiradas de niños por situación
de pobreza. “Es evidente que este factor no aparece como único
fundamento de ninguna retirada de niños. Tampoco como motivo para que
los padres no los puedan recuperar. Pero subyace más o menos explícito
en no pocos informes”, afirma.
La miseria suele estar acompañada de
otros problemas de salud, emocionales o inestabilidad en la vivienda,
según Calvo. “Estas circunstancias son las que se alegan como agravantes
para quitarles la tutela”, asevera. Y una vez retirada, en su opinión,
“no se promueve la reagrupación”. “Para recuperar a los hijos casi hay
que pasar una oposición”, ejemplifica. (...)
En la memoria de Calvo hay muchos ejemplos. Su organización defendió
recientemente a una madre que pasó siete años visitando a sus hijos,
bajo la tutela de la Junta de Andalucía, una hora al mes. “En ese tiempo
su situación económica y personal cambió. Pero tenía la etiqueta de que
‘no era colaboradora’ y no se los devolvían”, relata. Al final, con
intermediación de Prodeni, recuperó a los pequeños.
Santiago Agustín opina que “los niños acogidos deberían relacionarse
con sus familiares de origen diariamente”. En la mayoría de las
regiones, las visitas son, por defecto, de una hora al mes. “Esto solo
puede calificarse como maltrato institucional”, asevera.(...)" (El País, 09/09/2013)
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