"(...) Así, los últimos indicadores económicos apuntan a que la
recesión en España se está atenuando y que la caída de la actividad se
podría detener definitivamente en los próximos meses. Pero el alivio
estadístico tardará aún mucho tiempo en traducirse en un respiro para
los millones de hogares españoles con todos sus miembros en paro.
El
final de la recesión no implica, según los expertos, la llegada de la
recuperación. España se enfrenta en los próximos trimestres a un impasse en el que apenas se creará empleo, mientras el monstruo de los intereses de la deuda seguirá engordando.
"El cambio de tendencia parece confirmarse pero la intensidad de ese
alza va a aumentar muy poco a poco, con tasas de crecimiento reducidas y
con una dificultad considerable para generar empleo. Lo mejor que
podríamos decir es que hemos alcanzado un posible punto de inflexión
pero la economía no goza aún del vigor suficiente", apunta el
catedrático de Economía de la Bangor Business School (Reino Unido),
Santiago Carbó.
Por lo pronto, la economía española
cayó en el segundo trimestre de 2013 un 0,1%, una décima que en términos
estadísticos se asemeja a la irrisoria reducción de 31 parados. Con el
verano con el tiempo de cara, en el tercer trimestre sería casi
imposible no ver un crecimiento positivo en términos intertrimestrales.
Y
si la inercia lo permite, la suma de un segundo signo positivo en la
economía en el último trimestre del año daría por zanjada la recesión.
El invierno será clave para medir la capacidad de la economía para
reaccionar. "Un test", en palabras de Carbó.
Pero la recuperación económica no se puede medir solo en términos de actividad económica. El economista y autor del libro Hay vida después de la crisis
José Carlos Díez recuerda que los criterios para medir el final de una
recesión son más amplios y deben tener en cuenta la creación de empleo.
Así, el comité independiente
que sigue y cifra en EEUU la duración de los ciclos económicos, un
organismo de mucho prestigio en el mundo económico y que dicta cuándo
comienza y acaba una crisis, tiene en cuenta varias variables como el
PIB, pero también la renta disponible, la producción industrial, las
ventas minoristas y por supuesto, el empleo.
Aunque
ninguno de estos indicadores está aún en tasas positivas en España, sí
todos han frenado su caída casi libre de los últimos meses. Todos, menos
el desempleo, que sigue cayendo pese al frenazo en seco de la subida
del paro. En agosto se destruyeron 99.000 empleos y en lo que va de año
más de 900.000.
El economista jefe para España de BBVA, Miguel Cardoso,
asumía ayer en su cuenta de twitter que estas cifras corresponden a "una
economía en estancamiento o crecimiento marginal". Y eso que el experto
se mostraba positivamente sorprendido porque los datos eran mejores de
lo esperados.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, emitió el martes sus previsiones económicas
para los países miembro, muy en línea a las que han emitido con
anterioridad los otros organismos internacionales.
España estará
oficialmente en recesión todo 2013 y en 2014 se iniciará una tímida
recuperación (del 0,4% del PIB según este organismo) que no podrá
combatir de ninguna forma una tasa de desempleo que la entidad eleva al
28% el próximo año. Con un tercio de la población activa en paro, será
difícil decir que la recesión ha terminado. (...)
Siguiendo con los consejos y previsiones de los órganos internacionales, el FMI ha sido el que más se ha atrevido a mirar en el largo plazo a la economía española.
En un extenso informe de julio aseguraba que antes de 2018 no espera
que la economía crezca a un ritmo superior al 1%. Con esas tasas, la
creación de empleo es casi imposible (de hecho el organismo sitúa, a un
lustro vista, la tasa de paro en un 25%) (...)
Díez asume como plausible que se cree algún tipo de
empleo con un crecimiento así de débil pero otra cosa es la capacidad de
España de reabsorber su deuda en un entorno anémico. "Estamos en una
crisis de deuda, ese es realmente el elemento que debemos resolver, y
necesitamos crecer al menos en un 4 o 4,5% nominal para estabilizar la
deuda", señala el autor. Un crecimiento así, ni está ni se le espera.
Con todo, Díez alberga la esperanza de que la pujanza del sector
exportador termine teniendo un efecto en el empleo, aunque esta correa
de transmisión tardará meses en moverse. (...)
Carbó concuerda en que será difícil que "antes de un par de años se haga
la transición entre crecimiento anémico y sostenido". Pero también
recuerda que "no todo está en manos de España, lo que suceda en Europa
será fundamental.(...)
De parte de la recuperación española se han colocado, paradójicamente, los medios anglosajones... Lo que no dicen esos medios, claro, es que una vez pase la recesión, e
incluso la crisis, gran parte del Estado del bienestar se habrá
evaporado. Los españoles recuperarán algún día un empleo, pero
difícilmente su calidad de vida." (eldiario.es, 03/09/2013)
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