"Sin duda alguna Francia ha dado la gran sorpresa positiva del crecimiento del segundo trimestre de 2013, especialmente para todos aquellos bancos de inversión de la City y de Wall Street
que aún no se han enterado, o no quieren enterarse, de lo que es una
recesión de balances.
Bien harían éstos, en vez de hurgar en economías
ajenas, en analizar mejor las propias, Estados Unidos y Reino Unido, las
más vulnerables en el medio plazo, al ser las más endeudadas del mundo.
Simplemente sus análisis comparando España frente a Francia, a favor
del primero, eran un chiste de muy mal gusto.
Con el mayor crecimiento intertrimetral de los últimos dos años,
+0,5%, Francia ha dejado atrás las cifras negativas, ya no solo en
términos intertrimestrales sino también en tasas interanuales (+0,3%).
A
diferencia de Alemania, Francia no ha estado nunca sometida a una
recesión de balances en las últimas dos décadas. Pero qué tiene de
especial Francia, si lo comparamos por ejemplo con nuestro país.
Francia es un país con una economía muy intervenida,
donde el gasto público juega un papel predominante. Siempre, desde
posiciones ortodoxas neoclásicas, se ha considerado al país galo como
una economía en declive o decadencia. Sin embargo, y paradójicamente, es
el peso del sector público francés, en una recesión de balances
privados como la actual, el que ha evitado hasta ahora una más que
segura intensa contracción económica. (...)
Si el volumen de gastos es muy superior en Francia por qué la deuda pública ha crecido mucho más en nuestro país en los últimos años. Básicamente por cuatro factores.
En primer lugar, Francia se financia de manera adecuada en los mercados
financieros, alcanzando los tipos de interés de los bonos soberanos
mínimos históricos a lo largo de 2013. En segundo lugar, los ingresos
fiscales son muy superiores en el país galo, por encima del 50% del PIB.
En España se han hundido, situándose alrededor del 35%.
Otro factor que diferencia la sostenibilidad es la evolución de la
Seguridad Social, y que afectará a la deuda pública a medio y largo
plazo. España ha ido reduciendo las bases de cotización, a una media del
2% anual, lo que unido a las previsiones de desempleo y envejecimiento,
nos llevan a un déficit creciente a medio plazo de una cuantía superior
al 1% anual.
Francia mantiene un sistema de aportaciones a la Seguridad
Social en niveles muy elevados que permite sostener un sistema público
generalizado, con escaso peso de los sistemas de previsión privados.
Finalmente, el rescate del sistema bancario español se ha hecho a costa
del erario público, computando como deuda y déficit público. (...)
A diferencia de España u otros países intervenidos o rescatados, el país galo no ha implementado duras medidas de austeridad fiscal o salarial
que al final acaban hundiendo el crecimiento económico, y aumentando el
déficit público. Si hubiera optado por la austeridad fiscal, su prima
de riesgo habría repuntado, se le habría forzado a una reducción del
gasto público, y la economía gala habría entrado en una profunda
recesión económica.
El arraigo social de las políticas públicas que
tienen su estrella en la educación, con un 21% del PIB, hacen complejo
diseñar un escenario de adelgazamiento y una política de austeridad
expansiva que se está demostrando inútil y dañina. (...)" (Juan Laborda, Vox Pópuli, 17/08/2013)
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