"(...) El sistema bancario español sigue siendo insolvente y las medidas
articuladas no han logrado restablecer la solvencia de las entidades ni
generar confianza en ahorradores e inversores.
Las inyecciones de
capital europeo no han podido cambiar el panorama de insuficiente
patrimonio neto que muestran las entidades. A los ciudadanos nos parece
mucho un rescate en el que se han proporcionado más de 41.000 millones
de euros pero esa enorme cantidad se queda pequeña a la hora de
compararla con las descomunales pérdidas que han sufrido los bancos y
las cajas de ahorro.
Los fondos propios del sistema bancario que miden
su capacidad para afrontar pérdidas en el futuro son inferiores a los
que poseían en los meses previos al rescate.
¿En base a qué puede afirmar el ministro que la banca no genera dudas
ni incertidumbres, si el patrimonio neto de las mismas es inferior en
casi 16.000 millones de euros al existente en abril de 2012 cuando se
consideró imprescindible el rescate del sector?
Pero no solamente podemos afirmar que en el período que ha seguido a
la intervención europea las entidades bancarias no han mejorado su
insuficiente patrimonio neto. Además, su calidad ha empeorado
considerablemente ya que prácticamente uno de cada tres euros del mismo
son activos inmateriales y activos fiscales que solo el blindaje que el
Gobierno está en vía de proporcionar a las entidades puede convertir en
algo realmente sólido[1].
El otro elemento que deja en evidencia el triunfalismo del Gobierno
español y del Eurogrupo es la evolución de la morosidad de las entidades
de crédito. Los datos publicados recientemente por el Banco de España
correspondientes al mes de agosto muestran que los préstamos dudosos
siguen creciendo de manera acelerada, incluso a pesar de la utilización
de todo tipo de artificios contables para ocultarlos.
De hecho, el
traspaso de créditos en dificultades a la Sareb (el banco malo) ha
eliminado 39.424 millones de euros de la estadística[2].
Gracias a esta práctica gubernamental, los créditos siguen impagados
pero ya no los vemos y eso les anima a decir que el problema está
resuelto. Incluso sin considerar el ‘efecto Sareb’, durante el año 2013
se han incrementado en 13.205 millones de euros[3]
y las nuevas obligaciones para el tratamiento de las refinanciaciones,
unidas a la deteriorada situación general y al estancamiento de la tasa
de paro, incrementarán sensiblemente la entrada en dificultades de cobro
de nuevos préstamos.
Con estos ingredientes, solo unos irresponsables pueden afirmar que
el sector bancario ha superado la crisis y, sobre todo, que las
sobre-endeudadas finanzas públicas podrían hacer frente a nuevas
necesidades de capital.
Esto no suena como el final del vergonzoso capítulo de salvamento de
las élites financieras a costa de los ciudadanos con que nos ha
obsequiado el Gobierno.
Puede que el rescate actual vaya a finalizar pero preparémonos, porque habrá segunda parte…"
[1] Otra
ayuda a la banca por la puerta de atrás. Sánchez Mato C. 2013.
https://www.dropbox.com/s/f3hlp8ofth2dg6n/Otra%20ayuda%20a%20la%20banca.pdf
[2] Los traspasos de créditos al SAREB, al no ser una entidad de crédito, no están contabilizados por el Banco de España.
[3] Si
tenemos en cuenta los traspasos de créditos al SAREB solamente en 2013
el crecimiento de la morosidad ha sido de 23.079 millones de euros.

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