6.12.13

Los salarios reales han descendido tanto en nuestro país que a veces cuesta más dinero ir a trabajar que quedarse en casa

"(...) Aunque algún ministro lo niegue, los salarios reales han descendido tanto en nuestro país que a veces cuesta más dinero ir a trabajar que quedarse en casa. Y no es un cuento sobre pobres de solemnidad o inmigrantes sin techo, a los que hay que dar limosna porque es Navidad. 

 La devaluación interna está siendo de tal calibre que el sur de Europa será estudiado algún día como ejemplo del final de una era: la era en la que la cohesión social se esfumó y su espacio fue ocupado por una brecha cada vez mayor en los niveles de renta.

 La era en la que el Estado y sus políticas de bienestar se convirtieron en basura y se colaron por las rendijas de las alcantarillas. Pero, ni el aumento de las disparidades, ni la bajada de los salarios, ni la mejora de las exportaciones, ni la disolución del Estado de Bienestar, ni los efluvios de la globalización, ni la Troika con su lámpara de Aladino, ni las plegarias de algunos miembros del gobierno están logrando reducir el paro. (...)"              (José Antonio Nieto, Público, 20/11/2013)

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