"Aunque los líderes europeos señalan que la crisis se bate en retirada,
la situación de la banca es mucho más compleja de lo que les gustaría
aceptar. En Alemania, Francia e Italia hay bancos que están al borde de la quiebra
y la debilidad de la economía puede hacerlos desaparecer en los
próximos meses.
Por eso que las pruebas de estrés que se apliquen son
cruciales para determinar la salud del sistema. Hasta el momento los
test de estrés realizados a la banca europea han resultado demasiado
blandos y condescendientes, con exigencias de reservas de apenas el 3
por ciento (o un apalancamiento de 33 veces), que niegan la realidad de
un sistema que está al borde del abismo.
Por eso que el informe publicado este fin de semana por Viral Acharya y Sascha Steffen, pone este tema bajo el microscopio y defiende una exigencia de reservas del 7 por ciento, tal como lo estipulan las normas internacionales de Basilea III, aunque el Reino Unido exige niveles aún más elevados que permitan a la banca superar huracanes sistémicos como los desatados tras la crisis de 2008 sin obligar al rescate de los gobiernos y los contribuyentes.
Por eso que el informe publicado este fin de semana por Viral Acharya y Sascha Steffen, pone este tema bajo el microscopio y defiende una exigencia de reservas del 7 por ciento, tal como lo estipulan las normas internacionales de Basilea III, aunque el Reino Unido exige niveles aún más elevados que permitan a la banca superar huracanes sistémicos como los desatados tras la crisis de 2008 sin obligar al rescate de los gobiernos y los contribuyentes.
Si se impone en la zona euro la exigencia del 7 por ciento de
reservas a la banca (un tope de apalancamiento de 14,3), los bancos
investigados requerirán capital por 767 mil millones de euros
(ver Tabla), para poder soportar nuevas tormentas en el sistema
financiero.
Esto indica que si la situación empeora no se descartan
nuevos rescates de los gobiernos a la banca, lo que puede obligar a
nuevos ajustes y recortes presupuestarios en momentos en que la economía
aún no supera el impacto de la crisis que estalló hace seis años.
El
Estudio realizado por Sascha Steffen, de la Escuela Europea de
Administración y Tecnología (ESMT) de Berlín, y
su colega de la Universidad de Nueva York, Viral Acharya, somete a unas
rigurosas pruebas de estrés a gran parte de la banca europea, cuyos
resultados se resumen en esta tabla:
Solo estos dos países requieren casi 500 mil millones de euros, suma equivalente al total de los rescates realizados a los bancos europeos desde el inicio de la crisis. La banca española no se queda atrás y requeriría capital adicional por 90 mil millones de euros. Steffen y Acharya recuerdan que su informe incluye solo a 109 bancos, y que si se agregan al estudio los restantes 15 bancos las necesidades de capital serían mayores.
Bombas de tiempo en Francia y Alemania
Como hemos señalado en otros artículos, la banca se encuentra artificialmente a flote gracias al apoyo de los gobiernos y el respiradero que facilita el Banco Central Europeo.
El sistema colapsó tras el estallido de la crisis producto de los
masivos niveles de apalancamiento que se generaron en los momentos de la
euforia del crédito.
Y como los líderes europeos centraron su atención
en los problemas de la periferia (Grecia, España, Portugal), no fueron
capaces de ver las bombas de tiempo ocultas en Francia y Alemania, cuyo
sistema financiero aún requiere más de medio billón de euros en ayudas
de sus gobiernos y los contribuyentes.
La situación de la banca italiana también es delicada y no se
descarta que muchos bancos de la península sean nacionalizados, lo que
encendería nuevamente el ventilador de la crisis del euro confirmando lo
dicho por Joseph Stiglitz de que “el euro ha sido un error y los líderes europeos no han sabido encontrar una salida”.
El informe de Steffen y Acharya señala también que numerosos bancos
débiles de Chipre, Bélgica y España se enfrentan a problemas de capital y
deberán solicitar ayudas de los gobiernos. En Italia pena la situación
del Monte dei Paschi di Siena,
uno de los principales candidatos a la quiebra, aunque defendido de las
garras de la banca foránea por sus principales (y miles) de pequeños
accionistas.
Este banco ha tenido en los últimos dos años casi 8 mil
millones de euros en pérdidas y requiere una inyección de capital de 3
mil millones de euros." (Marco Antonio Moreno, El blog salmón, 20/01/2014)

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